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Discurso en el 17º Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros en Estambul sobre el tema:

“Las tareas de los partidos comunistas y obreros por el fortalecimiento de la lucha de la clase obrera contra la explotación capitalista, las guerras imperialistas y el fascismo, por la emancipación de los trabajadores y los pueblos, por el socialismo.”

30 de octubre – 1 de noviembre de 2015

Del 30 de octubre al 1 de noviembre se celebró en Estambul, Turquía, el 17o Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros. En el Encuentro participó una delegación del KKE encabezada por el Secretario General del CC del Partido, Dimitris Koutsoumpas..
A continuación el texto completo de su contribución en el 17o Encuentro Internacional.

 

Estimados camaradas:

Estamos especialmente contentos de estar aquí con ustedes, en el 17º Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros en Estambul.

En particular, quisiera destacar los lazos inquebrantables entre los movimientos comunistas de los dos pueblos vecinos, del pueblo griego y del pueblo turco.

Además, quisiéramos expresar nuestro agradecimiento al Partido Comunista en Turquía por acoger este encuentro.

Expresamos nuestra plena solidaridad con el pueblo turco que está luchando y nuestro apoyo con las familias de las víctimas de la provocación asesina que resultó a cientos de personas muertos y gravemente heridos en Ankara mientras estaban protestando por justicia y por la paz.

Últimamente, la humanidad ha centrado su atención en el mar entre Turquía y Grecia. Se han visto miles de personas que intentaban cruzar con todos los medios el mar Egeo, llegar de la costa turca a alguna isla griega y a continuación a dirigirse hacia otros países europeos en búsqueda de un futuro mejor.

Este “paso” ha sido fatal para miles de personas, para muchos niños, que dejaron su último respiro luchando contra las olas. Pero lo que ha llevado a tanta gente a dejar sus hogares es concreto. Es la barbarie capitalista que genera las crisis económicas, la pobreza y el desempleo, las guerras y las intervenciones imperialistas.

El KKE lucha contra las causas que dan lugar a las olas de refugiados e inmigrantes, lucha contra el nazi-fascismo y sus representantes actuales en Grecia que buscaron entre otras cosas utilizar el gran tema de las olas de inmigrantes para fomentar el nacionalismo, la xenofobia y el racismo en el pueblo.

Nuestro partido llama al pueblo, al movimiento obrero y popular a estar alertas, a intensificar la solidaridad con los inmigrantes y los refugiados, y exigir:

- El cese de las intervenciones y las guerras imperialistas de la UE, de EE.UU. y de la OTAN. Ninguna participación de Grecia en estas.

- Abolición de los Reglamentos de Dublín, del Acuerdo de Schengen, de Frontex y de todos los mecanismos represivos de la UE.

- No a las medidas de la UE de represión en las fronteras.

- Transporte directo de las islas y los puntos de entrada a los países del destino final, bajo la responsabilidad de la Unión Europa y de Estados Unidos.

- Creación de centros de acogida y alojamiento docentes, aumento del personal y de la infraestructura para el rescate, el registro y la identificación, el alojamiento, la alimentación, la asistencia sanitaria y el transporte seguro de las islas a los puntos de salida del país.

Estimados camaradas:   

Nuestra región, la región que está entre Europa y Asia, el Mar Negro y el Medio Oriente, la región del Mediterráneo Oriental, atrae como un imán a cientos de aviones y naves de combate así como todo tipo de material militar.

Cuerpos militares de decenas de países, miembros y no miembros de la OTAN, toman parte en los ejercicios militares y algunos de ellos han participando ya en batallas en Siria, Irak, Ucrania etc. Todo lo que describimos es solamente “la punta del iceberg” de antagonismos interimperialistas intensos y peligrosos para los pueblos.

Estos antagonismos tienen que ver con la división de las materias primas, las rutas de transporte de las mercancías, de las cuotas de mercado. En breve, tienen que ver con las ganancias capitalistas que son la “fuerza motriz” de la sociedad capitalista. Una sociedad que se basa en la explotación del hombre por el hombre.

En los últimos años, a causa de las consecuencias de las contrarrevoluciones en los países de la construcción socialista y de la crisis capitalista que “ha barajado los naipes”, debido al desarrollo capitalista desigual, los antagonismos interimperialistas se están intensificando. El famoso llamado “mundo multipolar” no es otro que el mundo de los enfrentamientos interimperialistas duros que se desarrollan con medios económicos, diplomáticos, políticos y militares, ya que como es bien sabido, “la guerra es la continuación de la política por otros medios”.

Todos sabemos que en Ucrania tuvo lugar la intervención abierta de EE.UU., de la UE y de la OTAN, en el marco de su competencia con Rusia, mientras que las relaciones anteriores de la cooperación socialista y la integración en la Unión Soviética ya se habían volcado. Se trata de una intervención que fue apoyada por fuerzas nacionalistas e incluso abiertamente fascistas, que han llevado el país al colapso y a un derramamiento de sangre tremendo.

Un desarrollo similar tuvo lugar en la región del Medio Oriente, donde hubo un intento de sacar beneficio y explotar el deseo del pueblo por derechos sociales y democráticos. Se utilizó como vehículo la “Primavera Árabe” para la “recomposición” de las alianzas internacionales en la región y posiblemente para llevar a cabo algunas modernizaciones burguesas. EE.UU., la UE y sus “aliados” en la región, como son los regímenes autoritarios en el Golfo y Turquía apoyaron y entrenaron los llamados yihadistas, el llamado Estado Islámico, para promover sus planes.

Los acontecimientos en Siria, donde después de la UE, de EE.UU. y de la OTAN ahora se ven enredada también Rusia, no sólo tienen el olor de pólvora sino que amenazan la región amplia del Medio Oriente y del Mediterráneo Oriental. Existe el peligro de que toda la región pudiera explotar.

Son precisamente estas grandes contradicciones en la región que aumentan los peligros de una generalización de los conflictos de guerra, puesto que en nuestra región están en conflicto centros imperialistas como EE.UU., la OTAN, la UE, viejas y nuevas potencias emergentes como Rusia, China, Turquía, Israel, monarquías árabes del Golfo con el peligro real de una mayor implicación de otros países como Grecia.

Sólo en los primeros 7 meses el gobierno de SYRIZA-ANEL había propuesto a EE.UU. y la OTAN la creación de una nueva base en Kárpathos, el establecimiento de una Unidad Multinacional de Comando y Control de la OTAN en Creta, así como la ampliación y fortalecimiento de la base de Suda.

Mientras que ahora está preparado a aceptar la solicitud de EE.UU. para que los aviones no tripulados, los notorios drones de la Fuerza Aérea de EE.UU. estacionen en el territorio griego y precisamente en Creta para bombardear la región y crear, por supuesto, nuevas olas de refugiados e inmigrantes, siendo de nuevo los pueblos, y el propio pueblo griego, los que pagan el precio por ello.

La cuestión de la ZEE trae a primer plano más claramente la confrontación feroz entre las potencias imperialistas, viejas y nuevas, lo cual implica aún más el país en el peligro de estar involucrado en una guerra imperialista al lado de una u otra alianza depredadora.

La participación de los gobiernos griegos en estos planes sirve a los intereses del capital griego de aumentar su participación en el nuevo reparto de mercados, es decir del robo que se lleva a cabo a expensas de los pueblos.

El gobierno griego, en nombre de la burguesía griega, el capital griego, al promover el objetivo de transformación de Grecia en centro de energía, se está implicando en los antagonismos para las rutas de transporte de energía y los tubos como TAP.

No podemos entender profundamente estos acontecimientos y sobre todo ver qué es lo que se tiene que hacer si no tomamos en cuenta una serie de factores:

Como es por ejemplo, el carácter sincronizado de la crisis capitalista, en la última década, que ha afectado a estados capitalistas poderosos, y es dudoso si lograrán una reproducción ampliada dinámica a niveles anteriores a la crisis. Es una crisis que se debe a la propia naturaleza del sistema capitalista y muestra sus límites.

En estas condiciones se están acelerando los reordenamientos respecto la correlación de fuerzas entre los estados capitalistas, nuevas potencias están surgiendo que buscan repartir de nuevo los mercados en su beneficio.

Buscan hacerlo utilizando todos los medios disponibles, económicos, diplomáticos, con compromisos y acuerdos frágiles, y cuando esto no es posible se utilizan medios militares. Así es como funciona el capitalismo, el sistema de explotación.

Es válido que “la guerra es la continuación de la política por otros medios”. Cuando el sistema, la clase dominante no puede utilizar otro modo para servir sus intereses depredadores, recurre a la guerra abierta. Esto se ha demostrado en muchos momentos de la Historia.

No olviden de que antes de las dos Guerras Mundiales, habían estallido grandes crisis capitalistas de carácter mundial.

Es una tremenda inexactitud histórica lo que se dice y se escribe en los libros de historia, de la economía política burguesa, que se utilizan por nuestros hijos en las escuelas y las universidades, lo que sostienen varias fuerzas socialdemócratas como SYRIZA en Grecia, y fuerzas oportunistas en el movimiento comunista: es decir que la gran crisis capitalista del período 1929-1932 fue superada gracias a la gestión keynesiana… Esto se usa para justificar su propia fórmula de gestión antipopular, su estrategia antipopular, como la de SYRIZA en nuestro país.

En realidad, la crisis fue superada al final tras la gran destrucción de fuerzas productivas en la II Guerra Mundial y después de que la economía se orientó a la industria militar.

Estas no son cuestiones teóricas y académicas. Son cuestiones que deben ser aprendidas y comprendidas, en primer lugar, por los jóvenes. Son experiencias históricas que se deben utilizar para ver cómo se desarrollan hoy los acontecimientos y lo que se debe hacer para deshacernos de esta barbarie.

El sistema capitalista, sobre todo hoy que está en su fase superior y última, en el imperialismo, no puede ofrecer nada positivo a los trabajadores, a los pueblos, solamente la intensificación de la explotación clasista, la represión, la barbarie desnuda, las crisis económicas y las guerras.

Todo ello demuestra a los pueblos del mundo una gran verdad: que la crisis capitalista y la guerra imperialista van de la mano.

Por eso hoy es muy importante la consigna “el pueblo y sobre todo los jóvenes no deben derramar su sangre para los intereses del capital, de los explotadores”.

En cuanto a los trabajadores de nuestros países, esto no está garantizado por la participación de nuestros países en las organizaciones imperialistas, como es la OTAN y la UE, que es aceptada por todos los partidos burgueses liberales y socialdemócratas, supuestamente de izquierda, de derecha, como en Grecia, de la ND, SYRIZA hasta el Amanecer Dorado nazi.

No está garantizado por la lógica que dicen y fomentan varios partidos, de que el pueblo debe elegir imperialista, elegir bloque de potencias imperialistas y bloque de alianzas geopolíticas internacionales.

Es algo totalmente distinto el poder obrero y popular que utilizará las contradicciones existentes y los diversos intereses de los estados capitalistas, y es otra cosa ingresarse a una alianza imperialista, una unión de estados capitalistas, con la ilusión de que esto puede beneficiar a la clase obrera y al pueblo, la perspectiva del poder popular, del socialismo.

Consideramos que el movimiento comunista debe utilizar las contradicciones interimperialistas con el fin de debilitar las alianzas imperialistas, la desestabilización del poder capitalista en su país o en otro país, agresor o bajo ataque.

Para que un partido comunista utilice correctamente las contradicciones interimperialistas, no debe atraparse en los planes de ningún centro imperialista, debe defender los intereses vitales de la clase obrera en su país, en la región y en el ámbito internacional.

En este sentido, el KKE pretende destacar ampliamente las consecuencias que derivan de la participación del país en las uniones imperialistas, en sus intervenciones, en la guerra imperialista para la clase obrera y el pueblo. Luchamos contra las declaraciones nacionalistas irredentistas para aislar a las fuerzas fascistas así como los partidarios del euro-atlanticismo, a todos los que trabajan para la creación de una “corriente favorable a la guerra”.

Nuestro partido plantea directamente la cuestión de la retirada de Grecia de todas las alianzas imperialistas como es la OTAN y la UE, subrayando que esto se puede garantizar por el poder obrero y popular, la vía de desarrollo socialista.

Al mismo tiempo destacamos que la lucha por la defensa de las fronteras, de los derechos soberanos de Grecia, desde el punto de vista de la clase obrera y de las capas populares está indisolublemente ligada a la lucha por el derrocamiento del poder del capital y, por supuesto, no tiene nada que ver con la defensa de los planes de uno u otro polo imperialista, la rentabilidad de uno u otro grupo monopolista.

La clase obrera, los sectores populares y los jóvenes, en nuestra opinión, tienen una sola opción:

Acabar con el sistema que da lugar a la explotación, las crisis y las guerras, dirigir a las fuerzas militantes insurgentes hacia el derrocamiento del capitalismo y la construcción de la nueva sociedad socialista.

Estimados camaradas:

Hoy la burguesía, aprovechando la correlación de fuerzas internacional, está llevando a cabo un “ataque” ideológico y trata de lograr no sólo la tolerancia pasiva, sino además el apoyo activo de las masas obreras y populares a los planes imperialistas, a los asuntos de las intervenciones y las guerras imperialistas.

Aparte de la cuestión de la defensa de la “patria” se emplean varios pretextos como es “la promoción de la democracia”, “las razones humanitarias”, “la guerra contra el terrorismo”, “la lucha contra la piratería”, “la no proliferación de armas de destrucción masiva”, “la prevención de las corrientes de inmigrantes y refugiados”, “la protección de las minorías religiosas y nacionales” etc.

Desgraciadamente, existen fuerzas que se autoproclaman “de izquierda”, “progresistas”, favorables a los trabajadores, y aceptan estos pretextos imperialistas.

Consideramos que tienen grandes responsabilidades las fuerzas que participan en el llamado “Partido de la Izquierda Europea” y votaron a favor de la intervención de la OTAN en Libia, que aceptaron los argumentos de los imperialistas respecto Siria, tal como había sucedido en el caso de las intervenciones imperialistas en Yugoslavia, Afganistán e Irak.

En condiciones de intensificación de las contradicciones interimperialistas, los trabajadores no deben engañarse de que es posible a través de “mesas redondas”, de “sistemas de seguridad regional” evitar el peligro de guerra. Los acontecimientos en Siria, Ucrania etc. demuestran que “la vía pacífica” para resolver el problema de del reparto de los mercados a veces es cerrado para el capitalismo, el imperialismo. Entonces solamente existe una “salida”: el nuevo reparto violento de los mercados y las esferas de influencia, con conflictos militares, con nuevas guerras imperialistas.

El movimiento comunista se ve obligado a mantener una postura ideológica-política de clase decisivamente independiente y luchar contra todo intento de asimilación de los pueblos a los objetivos de las burguesías, sean “viejas” o “emergentes”.

Es particularmente importante que el movimiento comunista tenga un “frente” ideológico-político firme contra toda potencia imperialista, independientemente de la forma en que se presenta.

Estimados camaradas:

Hay que tener en cuenta de que en el terreno de los antagonismos feroces que alternativamente toman las características de una guerra económica, política y diplomática, existe el conflicto respecto la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión que está avanzando muy lentamente dado que sectores de la burguesía alemana y francesa consideran que las propuestas de EE.UU. son un “caballo de Troya” para que  se asegure la hegemonía de EE.UU. en Europa a medio plazo.

Los actos recientes de EE.UU. de revelar el escándalo de las emisiones contaminantes de “Volkswagen” y los actos anteriores similares para la revelación de los fondos ilegales de “Siemens” por EE.UU. son ejemplos de la agudización del antagonismo entre EE.UU. y Alemania en el ámbito de la economía. Es cada vez más evidente de que se está intensificando la presión de EE.UU. en Alemania para que avance el proyecto de Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión.

Otro “frente” es el conflicto que se desarrolla en el seno de la propia Unión Europea en torno a temas de mayor profundización o no de unificación capitalista en que Francia, Italia así como Gran Bretaña más discretamente y a medio plazo, disputan la “primacía” de Alemania.

Además, un  asunto especial e importante es la confrontación entre EE.UU.-UE y Rusia sobre la cuestión ucraniana que está vinculada con la política de energía de Europa y en general.

Además, un asunto importante es la agudización de las contradicciones entre EE.UU. y China en primera fase a nivel económico, mientras además existe una actividad intensa a nivel militar por el control del Pacífico.

En este marco de antagonismos entre los estados capitalistas más fuertes y menos fuertes, sigue sin solución una serie de contradicciones y conflictos para la determinación de los derechos soberanos en la región del Mediterráneo Oriental que es rica en yacimientos de hidrocarburos. Ejemplos característicos son la guerra entre Israel y Líbano, la cuestión chipriota, la cuestión palestina y el carácter contradictorio de las relaciones entre Israel y Turquía.

Todo ello constituye el peligro de una confrontación imperialista generalizada en el Medio Oriente, en Eurasia y en todo el mundo en general y es razonable que preocupa a los comunistas.

Estimados camaradas:

Efectivamente, la burguesía de nuestro país, así como la burguesía europea y mundial, no está alineada respecto la fórmula que contribuirá a la recuperación de capitalista más rápida y estable. En torno a las fórmulas y variaciones, se manifiesta un enredo de contradicciones interimperialistas, con ejes y antiejes que cambian muy a menudo, y mientras se ha entendido que el sistema capitalista, sobre todo en Europa capitalista, no puede aplicar medidas keynesianas, inversiones productivas estatales generales y beneficios sociales de la misma manera como lo había hecho en el pasado para impulsar el mercado.

Se confrontan en el mismo terreno y con el mismo objetivo clasista las fórmulas de gestión keynesiana y liberal. Estos modelos de gestión que se alternaban en el siglo 20 y que, efectivamente, no impidieron los ciclos de la crisis económica, decenas de guerras locales por un nuevo reparto de los mercados, cambios en las primeras posiciones de la pirámide imperialista.

El carácter de la estrategia y la táctica de los partidos no está determinado de cómo se definen ideológicamente (de izquierda, socialista, comunista), sino de la manera en que actúan respecto los intereses básicos de las diversas clases de la sociedad y sobre todo de las dos clases opuestas básicas, la burguesía y la clase obrera. Además, de cómo tratan las capas sociales medias que tienen una estratificación importante, diferenciaciones de los intereses entre ellos y con la clase obrera.

Una política de apoyo de los intereses generales de la burguesía se sigue no sólo por los partidos burgueses liberales sino además por partidos con referencia izquierdista, socialista o incluso comunista, que llaman a la clase obrera y a los sectores populares a contribuir y apoyar objetivos de la clase de los capitalistas como es por ejemplo “la reconstrucción productiva”, “la mejora de la producción-economía nacional”, “la modernización” de las estructuras económicas y políticas burguesas etc. Es decir, están empujando al pueblo a luchar bajo una bandera ajena en lugar de su propia bandera, a elegir entre uno u otro gobierno antipopular para la gestión del sistema.

Como es el caso en nuestro país, la gente está atrapada en la cuestión del gobierno, está apoyando la reforma del sistema político burgués, en condiciones de declive de los partidos burgueses viejos y de la socialdemocracia.

En estas condiciones se observa movilidad en los partidos burgueses, tanto de ideología liberal como de la famosa ideología socialdemócrata.

En las condiciones de crisis económica prolongada en Grecia, por un lado ha surgido como partido parlamentario el nacionalsocialismo-fascismo, quitando fuerzas de la ND, y por otro lado se reagrupó la socialdemocracia, se formó SYRIZA, incorporando además fuerzas oportunistas que han surgido en los últimos 25 años.

Al mismo tiempo continúa la movilidad en la centro-izquierda, la socialdemocracia (PASOK) y en el espacio oportunista como corriente del movimiento comunista (ANTARSYA, Unidad Popular, otras fuerzas que dicen que formarán un nuevo partido obrero revolucionario).

Nuestro partido está estudiando estos reordenamientos que han traído consecuencias negativas a la influencia electoral del propio KKE en los últimos 3 años, a pesar de que mantiene fuerzas significativas tanto en el parlamento nacional como en el parlamento europeo, sobre todo mantiene la capacidad de intervenir de manera militante en condiciones de gran retroceso de la movilidad y de la combatividad del movimiento. Es capaz de influir fuerzas más allá de su influencia electoral, en las luchas de los trabajadores, de los campesinos y del pueblo para su supervivencia.

Algunos falsos amigos que se interesan supuestamente del fortalecimiento del KKE –sobre todo en el período anterior, ahora, después del experimento fracasado de SYRIZA están por supuesto más silenciosos- nos han criticado porque no promovemos la cooperación con SYRIZA o con algunas de sus secciones con el fin de detener el espiral descendente del nivel de vida del pueblo y que examinemos luego cómo se puede progresar la lucha hacia el socialismo, porque supuestamente todas estas fuerzas permanecen firmemente a favor de esta perspectiva.

Nos proponen que volvemos a adoptar una política que ya ha sido probada en Grecia p.ej. la cooperación con el gobierno de G.Papandreu después de la liberación en 1944, el apoyo a la Unión del Centro por la EDA (Izquierda Democrática Unida, en que actuaban los comunistas) en la década de 1960, antes de la dictadura militar. Formas alternativas de gestión del sistema se pusieron a prueba en muchos estados capitalistas europeos antes de la crisis (se han probado tanto fórmulas de centro-izquierda como de centro-derecha) con la participación de partidos comunistas y otros partidos oportunistas, que se autoproclaman renovadores que surgieron de escisiones de los partidos comunistas. Además, hemos visto gobiernos, aunque de duración relativamente corta, con la participación de partidos de la extrema derecha como en Austria, los Países Bajos, Noruega etc. Hemos visto la alternancia entre partidos con diferentes formulas de gestión burguesa en América Latina también.

Nos proponen que ignoremos la relación entre la política y la economía; nos dicen que debemos olvidar de que en la economía y en la superestructura predominan los monopolios y que se fortalecen a través de la centralización, que la incorporación de Grecia en la UE impone objetivamente mayores compromisos y dependencias, nuevas restricciones y concesiones de derechos y autoridades.

Nos dicen que debemos ignorar que las relaciones capitalistas han expandido en la producción agrícola, la educación, la sanidad, la cultura y los deportes, los medios de comunicación. De que se ha incrementado la concentración de capital en la industria manufacturera, en el comercio, las construcciones,  el turismo. Que a través de la abolición del monopolio estatal en las telecomunicaciones y en sectores monopolizados de la Energía y los Transportes se han desarrollado y sobre todo se van a desarrollar empresas de capital privado. Grupos monopolistas europeos gigantes se apresuran a comprar propiedad, empresas, tierra, mientras que el interés está aumentando en torno a la perspectiva de extracción de hidrocarburos en los mares Egeo y Jónico, en la región en el sur de Creta.

Que debemos olvidar de que los capitalistas, los monopolios son la clase económicamente dominante, mientras que el gobierno y el parlamento son sus órganos.

SYRIZA también, como partido gubernamental, acepta los monopolios, la UE, las empresas capitalistas, su competitividad, como fuerza motriz de la economía.

El papel de SYRIZA ha sido especialmente valioso para la burguesía, principalmente con el fin de evitar la inestabilidad política en condiciones de una crisis económica prolongada, de importante reducción del ingreso obrero y popular. Sólo un partido de referencia socialdemócrata como SYRIZA podría restringir las protestas populares masivas, como admitió incluso Junker.

Algunos partidos, de diferentes matices políticos, destacan como asunto principal, capaz de promover la cooperación de las fuerzas antimemorándum, la confrontación del régimen “neocolonial” que ha envuelto el país dado que está bajo la tutela, bajo el talón de la troika. Dicen que el país ha perdido o corre el peligro de perder su estatus e independencia nacional.

Por supuesto, Grecia está en posición subordinada en las alianzas imperialistas establecidas en las que participa (UE, OTAN, FMI etc.). Pero esta posición surge de su fuerza económica, política y militar como estado capitalista. Esta es la fuente de las relaciones desiguales que predominan entre los estados capitalistas-aliados, relaciones antagónicas que pueden incluso conducir a una ruptura y a la guerra, que, sin embargo, no invalidan la base común de la alianza.

La Historia ha demostrado los peligros que involucra el desarrollo desigual de los estados capitalistas, las relaciones antagónicas desiguales entre ellos que, cuando las diferencias no se resuelven con medios políticos y económicos se eligen los medios militares, la guerra, la violencia estatal. El capitalismo no promueve sólo la internacionalización capitalista, las diversas formas de uniones imperialistas, ya sean formales o informales, no se rige solamente por el cosmopolitismo sino además por el nacionalismo y las tensiones bélicas.

La calificación del problema griego como europeo por todos los partidos está vinculada con la posición de que no puede haber ningún cambio a nivel nacional a favor del pueblo, aparte de la alternancia de gobiernos, es decir cambios en el personal político del sistema y no en la economía. Es decir, que el pueblo no puede luchar por una sociedad diferente, socialista. Está fomentando la opinión utópica y comprometida de que cambios radicales y derrocamientos o bien se llevarán a cabo al mismo tiempo en toda Europa o incluso en el mundo, o en ningún sitio. Con este lema los gobiernos de izquierda como el de SYRIZA y ANEL piden la sumisión a un nuevo deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores y del pueblo.

Actualmente, Grecia tiene gran potencial productivo no utilizado que se puede liberar solamente a través de la socialización de los medios de producción por el poder obrero-popular, con la planificación científica central de la producción y el  control obrero en todos los niveles de organización.

El tema que planteamos es que existen las condiciones previas para la satisfacción de las necesidades populares no en general, sino de las necesidades populares contemporáneas. Abolición del desempleo, disminución de la jornada laboral, aumento del tiempo libre.

Para garantizar un futuro seguro para los hijos de los trabajadores, mejorar constante y esencialmente el nivel de vida del pueblo. Así que el desarrollo no entrará en conflicto con el medio ambiente, la sanidad tendrá como base la prevención, habrá una red amplia de servicios exclusivamente públicos y gratuitos, y otros temas que abarcamos en nuestras posiciones. La familia y sobre todo las mujeres deben liberarse de la atención casi exclusiva de los niños, los ancianos, los enfermos crónicos, con amplios servicios sociales de apoyo a la maternidad, la discriminación positiva para que se combine la maternidad con el trabajo social, para que tenga más tiempo libre para actividades culturales y sociales y para que participe en el control obrero.

Grecia tiene significativas fuentes de energía nacionales, importantes  recursos minerales, producción industrial, artesanal y agrícola que pueden satisfacer gran parte de las necesidades populares, en alimentos, energía, transporte, construcción de obras de infraestructura pública y viviendas populares. La producción agrícola puede apoyar diversos sectores de la industria.

SYRIZA y los demás partidos apoyan la posición de que se requiere un nuevo “recorte” de la deuda, adoptando la posición del FMI mientras que el KKE está a favor de la cancelación unilateral de la totalidad de la deuda, no de una reducción a través de equivalentes, nuevas medidas, nuevos memorandos, nuevos programas antipopulares, con privatizaciones de sectores y de propiedad de importancia estratégica etc.

La propuesta de retirada de la zona euro o la opinión de que el euro no es un fetiche no tiene nada que ver con la posición del KKE de retirada de la UE.

La posición del KKE de que no debe haber participación en cualquier unión imperialista, lo cual será garantizado por el poder obrero, es completamente diferente de la retirada de la UE para que se mejore la participación en otros centros.

La propuesta del KKE para el gobierno del poder obrero popular no tiene nada que ver con la propuesta de SYRIZA para un gobierno de “izquierda”. En particular hoy que el pueblo griego ha conocido muy bien “la primera y la segunda vez de la izquierda” que vota los memorandos y los requisitos previos antipopulares.

En el primer caso estamos hablando de un cambio radical en el poder político, y en el segundo caso de una alternancia de gobiernos-personas que opera dentro del mismo marco que los gobiernos anteriores, dado que las decisiones y las elecciones para la recuperación económica estarán determinadas por los monopolios y el capital.

Camaradas:

Nuestro partido a partir del inicio de la década de 1990 se opuso a la percepción reformista y oportunista de que vivimos en el período del regreso al liberalismo, que se llama neoliberalismo y a la necesidad, a causa de ello, de que se forme un frente antineoliberal. Esta posición predomina hoy y de hecho se utiliza como la causa básica de la crisis. Es una construcción ideológica que utiliza ampliamente SYRIZA y la socialdemocracia en general. Hemos revelado con argumentos concretos de que el abandono de la gestión keynesiana era una opción necesaria que correspondía a las necesidades del capital para la reproducción ampliada, tras la crisis generalizada a principios de la década de 1970.

Sin embargo, varios partidos comunistas promovieron programas keynesianos y en esta base colaboraron con la socialdemocracia. Esta posición fue basada en si la socialdemocracia se atraía por el neoliberalismo o no. Pero de este modo se debilitó extremamente el frente ideológico en contra de ella. En el nombre de la unidad de la clase obrera (que apuntaba a la formación de gobiernos junto con la socialdemocracia o con una sección de esta), los partidos comunistas hicieron significativos retrocesos ideológicos y políticos, mientras que las declaraciones de unidad por parte de la socialdemocracia tenían como objetivo la separación de la clase obrera de la influencia de las ideas comunistas y su enajenación clasista.

El gran legado leninista es vigente, la enseñanza es que la victoria de la clase obrera, del pueblo explotado, hasta incluso el fortalecimiento de la lucha de clases es imposible sin una lucha incesante y sin compromisos contra el oportunismo. Fue diferente el contenido de la lucha en condiciones de desarrollo de la revolución burguesa, y es diferente hoy en la época de transición del capitalismo al socialismo, en las condiciones de las fase superior del capitalismo.

En cualquier caso, ningún partido surge al gobierno si no proporciona credenciales a la clase de los capitalistas, a su personal nacional e internacional. Esto ha sido confirmado incluso por las acciones de SYRIZA. Es un mito de que el sufragio universal en el capitalismo puede cambiar la correlación entre las clases opuestas. Por eso, la pregunta si un gobierno parlamentario puede dar un impulso a la inicio del proceso revolucionario es infundada y utópica, totalmente engañosa, como se ha confirmado por la experiencia del siglo 20 y de los principios del siglo 21.

El KKE concede importancia a todas las formas de lucha en condiciones no revolucionarias como las actuales y utiliza la lucha electoral y la fuerza parlamentaria para informar al pueblo, revelar los planes en su contra, poner obstáculos –en la medida de lo posible según la correlación de fuerzas- en medidas antiobreras y antipopulares, para fortalecer ante todo la lucha de clases, para que más gente se dé cuenta de la necesidad de un conflicto total.

En este marco, el KKE centra su atención en el reagrupamiento del movimiento obrero y popular, la construcción de la alianza social, con el crecimiento de la lucha de clases, la ampliación de los vínculos del partido comunista con nuevas fuerzas de obreros hombres y mujeres, trabajadores, campesinos y trabajadores autónomos, sobre todos con jóvenes y mujeres de familias populares, con la construcción de sólidas organizaciones partidarias en todos los centros de trabajo y en los sectores estratégicos de la economía.

La lucha contra el capitalismo, las intervenciones imperialistas y las guerras, el nazismo-fascismo que asoma la cabeza, requieren fuertes partidos comunistas en nuestros países, con una estrategia de conflicto y derrocamiento, requieren la coordinación y la acción común, y sobre todo asegurar la actividad estratégica común y la preparación de fuerzas para luchar contra la explotación capitalista, la barbarie imperialista, para allanar el camino para el único futuro de esperanza para la humanidad, el socialismo.

Hoy es el período que determinará la existencia, el mantenimiento y el reagrupamiento de la vanguardia revolucionaria para que sea capaz a dirigir a las masas obreras y populares insurgentes a la salida revolucionaria, cuando madura el estado de ánimo y las condiciones a causa de la crisis fuerte y generalizada del poder burgués.

El KKE, que asumió la responsabilidad de organizar los encuentros internacionales después de la contrarrevolución, continuará el esfuerzo, a pesar de las dificultades, tanto a través de los Encuentros Internacionales como a través de otras formas que en nuestra opinión no sólo no entran en contradicción con el EIPCO sino que refuerzan y promueven la actividad conjunta y la elaboración de una estrategia revolucionaria unificada del movimiento comunista en base a los principios del Marxismo-Leninismo y el internacionalismo proletario.

Como dijo el gran poeta comunista turco Nazim Hikmet: «Nuestra fuerza procede de siglos atrás… Saldremos victoriosos incluso si nuestros sacrificios son grandes…”. Así es, por muy grandes que sean los sacrificios, a este mundo podrido “este barco pirata se hundirá –contra viento y marea, se hundirá. Y vamos a construir un mundo libre, abierto, esperanzador”.

 

30.10.2015