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RESOLUCIÓN DEL COMITÉ CENTRAL DEL KKE

La posición del KKE sobre el matrimonio civil de parejas del mismo sexo y su impacto en los derechos de los hijos

1. El CC del KKE debatió la posición del Partido sobre el proyecto de ley del gobierno presentado el 25 de enero de 2024 a consulta pública sobre "Igualdad en el matrimonio civil, modificación del Código Civil y otras disposiciones". Las disposiciones del proyecto de ley ponen de relieve cuál es la cuestión principal que pretende resolver.

El proyecto de ley no trata del reconocimiento social de la posibilidad de que las parejas del mismo sexo elijan una forma de convivencia y de que la ley regule determinadas relaciones personales, económicas y sociales entre ellas. No se trata de la necesidad de acabar con los prejuicios sociales contra ellas que puedan dificultar la opción de convivencia, por ejemplo las dificultades para alquilar una vivienda, conseguir un empleo, etc.

Sin duda, ahora, la institucionalización del matrimonio civil para las parejas del mismo sexo viene a avanzar en el reconocimiento de su responsabilidad parental compartida, como ya preveíamos en 2015 cuando se amplió el Acuerdo de Unión Civil a las parejas del mismo sexo. Sin embargo, este reconocimiento de la responsabilidad parental compartida de las parejas del mismo sexo sólo puede producirse anulando la complementariedad objetiva mujer-hombre en la reproducción de la especie, en la procreación.

El artículo 10 legitima la comercialización de la procreación y de la adopción para eludir la relación maternidad-paternidad. Al institucionalizar el reconocimiento del uso comercializado de la "gestación subrogada" por parejas masculinas del mismo sexo en otro país, y el reconocimiento de la fecundación in vitro a través de un banco de esperma para parejas de mujeres homosexuales, el proyecto de ley alimenta de hecho una mayor comercialización del proceso de tener hijos.

Lo mismo se aplica a la adopción. Dado que las solicitudes de adopción por parte de parejas o personas individuales son muchas veces superiores al número de niños en los servicios de protección de menores, esto abre esencialmente el camino al tráfico de niños refugiados, pero también de niños procedentes de países que pasan hambre, donde no existen o no se aplican métodos anticonceptivos y donde la vida humana en general, especialmente la de los bebés y los niños, se degrada.

Por lo tanto, la primera razón básica de la negativa del KKE sobre la ampliación del matrimonio civil a las parejas del mismo sexo, que establece la  responsabilidad parental compartida, es la comercialización de la procreación y la adopción.

La segunda razón, igualmente básica e interrelacionada, es que en la práctica, los artículos del proyecto de ley eluden el derecho social de los hijos a la relación maternidad-paternidad como relación bio-social en evolución.

2. Nuestro partido considera que la parentalidad es la relación entre los padres y los hijos, que a nivel individual refleja las relaciones sociales existentes. La base de la posición del KKE son los derechos de los hijos, es decir, la necesidad social de los hijos de tener vínculos con la madre y el padre. Esta necesidad tiene una base objetiva: la relación bilateral de maternidad-paternidad, resultado de la función complementaria del hombre y la mujer en el proceso de procreación. Las leyes que se promulguen deben ayudar a este derecho, no socavarlo.

El enfoque dialéctico-materialista de la relación maternidad-paternidad no implica ni un biologismo absoluto ni una negación de esta complementariedad. La relación maternidad-paternidad es una característica exclusivamente humana, por encima de la protección instintiva que todo mamífero proporciona a sus crías. Esta relación complementaria tiene una base natural -porque el hombre se reproduce de forma natural- y desde el primer momento adquiere un carácter social.

El hombre es un ser natural social, es decir, la satisfacción de sus necesidades naturales, al igual que sus necesidades sociales, puede realizarse exclusivamente de forma social. Así pues, la maternidad y la paternidad humanas están inscritas en la especie "hombre". El hombre es el conjunto de sus relaciones sociales, lo que no niega su existencia biológica, sino que la incluye. Esto significa que la paternidad y la maternidad no pueden considerarse desligadas ni del trasfondo biológico ni de las relaciones sociales.

Cuanto más evoluciona el hombre socialmente, más conscientemente debe afrontar también la responsabilidad individual en la procreación, más conscientemente debe darse cuenta de su responsabilidad por la nueva vida, que depende objetivamente de los padres y especialmente de la madre durante un periodo de tiempo considerable. La exclusión de la maternidad humano-social significa eliminar la maternidad como logro del largo desarrollo del hombre.

No nos referimos al concepto de la maternidad y la paternidad como roles sociales, que por supuesto son diferentes según el carácter de cada sociedad concreta, según el nivel del desarrollo de las fuerzas de producción que determina también el modo de la producción material. Se refleja también en las formas de la convivencia social, como la familia, y por lo tanto en las relaciones sociales, legales y culturales en torno a la procreación. Desde el esclavismo hasta el capitalismo, la posición social de la mujer se limitó al papel de la esposa, solo para dar a luz hijos y atenderlos, para ocuparse de tareas estrechamente familiares y no del trabajo social más amplio. Se trata de la sumisión de la mujer al hombre durante miles de años (una cuestión que tenía que ver con la clase explotadora dominante o con el productor individual libre). Cabe decir que la sociedad capitalista contemporánea reproduce la desigualdad de la mujer a través de formas modernas.

En el capitalismo, la entrada masiva de mujeres en el trabajo asalariado o en el trabajo a cuenta propia, que trajo como resultado objetivo la respectiva independencia económica de la mujer de los hombres de la familia (padre, hermano, marido), con la correspondiente modernización legislativa, se desarrolló también el contenido social de la maternidad, así como de la paternidad: la maternidad como papel social principal de la mujer iba retrocediendo, mientras iba creciendo la responsabilidad paternal, particularmente para la clase obrera y los sectores populares de las capas medias urbanas.

Estos desarrollos se reflejaron en cambios sustanciales en el Derecho (de Familia, Laboral, etc), como en la abolición de las leyes de consolidación de la desigualdad de la mujer en el matrimonio (adulterio de parte de la mujer, la dote, la obligación de llevar el apellido del marido, etc), así como a la institucionalización con retraso de la responsabilidad parental compartida incluso para padres en libre convivencia. Todo esto fue consolidado en la Unión Soviética, mientras que en los países capitalistas, inclusive Grecia, se consolidó mucho más tarde.

El derecho formalmente común entre hombres y mujeres en el trabajo, los cambios progresistas en el Derecho, aunque con gran retraso en las actitudes, condujeron efectivamente a la ampliación de las responsabilidades de la paternidad y no estrechamente la responsabilidad económica sobre los hijos sino a todos los asuntos de atención diaria. Existe la tendencia de la contribución de ambos padres en la crianza de los hijos. Por supuesto, los cambios objetivos en las condiciones de trabajo y de vida (horarios laborales, generalización de las relaciones de trabajo flexibles) tuvieron un impacto sobre todo en el período de la anterior crisis económica capitalista.

 

3. Consideramos que la cuestión principal ligada actualmente con el matrimonio civil es la responsabilidad social de la maternidad y la paternidad, jurídicamente consolidada como responsabilidad parental compartida. Mientras se debilite el motivo económico del matrimonio, mientras se base cada vez más a la elección libre de convivencia (particularmente para los trabajadores y las capas populares), tanto en el núcleo del matrimonio permanecerá como necesidad la regulación institucional de la responsabilidad parental compartida. La responsabilidad parental se refiere en total a la responsabilidad para los hijos (crianza, educación, salud, alojamiento e incluye la administración de los bienes de los hijos, si tales existen), tanto en la forma de los padres biológicos como en su sustitución por la adopción (es decir con la acción legal que transfiere la responsabilidad paternal de la maternidad o la paternidad o ambas a los padres adoptivos).

El KKE se opone al matrimonio civil de parejas del mismo sexo porque consagra la parentalidad a personas del mismo sexo, llevando a la exclusión de la maternidad o la paternidad. Establece la doble maternidad o la doble paternidad respectivamente. El concepto de la doble parentalidad homosexual desvincula en esencia el concepto de la responsabilidad parental de su base social y biológica objetiva. Es por eso que en 2015 el KKE criticó, planteó objeciones y votó en contra del acuerdo de unión civil para parejas del mismo sexo, previendo que iba a ser un precursor del matrimonio civil y la adopción.

La no institucionalización del matrimonio civil en las parejas del mismo sexo no constituye una desigualdad puesto que para los hijos de parejas heterosexuales divorciadas tampoco existe la transferencia de la responsabilidad parental de uno de los divorciados al nuevo-a cónyuge del otro, aunque vivan juntos, aunque los hijos reciban sentimientos o incluso atención sustancial de él/ella. En el caso de una pareja heterosexual divorciada con hijos, las relaciones de los hijos con las nuevas parejas de sus padres no lleva a la exclusión de la maternidad o la paternidad, ni a progenitor 1, 2, 3, 4, etc. Las relaciones de los hijos con su madre o padre no deben ser obstaculizadas por las relaciones disfuncionales entre ellos cuando no viven juntos. Pero esto tampoco es una cuestión de relaciones exclusivamente interpersonales porque estas también reflejan las sociales. El Estado debe crear las condiciones (económicas, más ampliamente sociales, jurídicas, culturales) para asegurar la implementación esencial de la responsabilidad materna y paterna. Por eso, incluso en la adopción existen algunos criterios sociales en cada período y país. En caso de adopción por una persona individual -mujer u hombre, no pareja- por supuesto la sustitución de la madre biológica o del padre biológico es unilateral, y por lo tanto, incompleta. Pero no lleva a doble maternidad, doble paternidad o triple o múltiple parentalidad -progenitor 1, progenitor 2, progenitor 3, etc- lo cual ya ocurre en algunos Estados.

Esta posibilidad fue también promovida también por la reciente resolución del Parlamento Europeo (14/12/2023) sobre el llamado “Certificado Europeo de Filiación” que reconoce la relación parental de los hijos con más de dos progenitores, incluso con “personas que afirman ser sus progenitores”.

Es una gran simplificación afirmar que el desarrollo social, así como la condición emocional de un hijo dependen solamente del amor dado por las parejas del mismo sexo o presentar su relación idealizada, libre de elementos patógenos como fricciones o incluso violencia que caracterizan también a las parejas heterosexuales. Estos puntos de vista consciente o inconscientemente subestiman uno de los sexos, subestiman o la paternidad o la maternidad.

La salud mental y física-espiritual y el desarrollo social de los hijos es evidente que no se puede asegurar por un sistema que valora las necesidades de los trabajadores y sus hijos, como de los jubilados, en base al principio de “coste-beneficio” desde el punto de vista de la competitividad capitalista. Por lo tanto, en estas circunstancias no podemos hacer comparaciones entre hijos “felices y equilibrados” de parejas de heterosexuales e hijos “infelices” de los que viven con parejas homosexuales y viceversa. Al contrario, lo que confirman los estudios dirigidos por las fuerzas burguesas es el hecho de que las crisis económicas profundas continuas y sincronizadas a nivel mundial -y no solo- van acompañadas de un aumento de la prostitución de adolescentes, de chicos y chicas, de violencia y delincuencia, de la drogadicción, del alcoholismo, de diferentes tipos de adicciones (p.ej juego, internet).

 

4. En la actualidad, los logros científicos, la posibilidad de intervención en el óvulo y el espermatozoide en el ADN, traen al nivel socio-político nuevos dilemas bioéticos. Como sucede con todo nuevo conocimiento científico y con los respectivos logros tecnológicos, se pueden utilizar para el crecimiento rápido de la prosperidad social o para su detención y su destrucción. Ya se plantean cuestiones en torno a la posibilidad de la reproducción del ser humano plenamente a través de medios tecnológicos en condiciones de laboratorio, así como cuestiones de intervención también en el código genético, predeterminación de rasgos, etc., es decir elementos de eugenesia. En este sentido, la Reproducción Médicamente Asistida por una parte se puede utilizar para combatir la infertilidad, y para cumplir la maternidad y la paternidad, pero, por otro lado, se puede utilizar teniendo como criterio la ganancia capitalista, que lleva al comercio de óvulos-espermas, a la comercialización de la inseminación artificial, sobre todo a la comercialización de la utilización de la “gestación subrogada”, una de las formas más extremas de explotación del cuerpo humano.

Se trata de un sector rentable con una red mundial. En el marco del mercado capitalista no se pueden poner reglas en este proceso. Cabe destacar que en Grecia se suprimieron incluso algunas salvaguardias de 2002 con sucesivas disposiciones legislativas que las rechazamos también para parejas heterosexuales. En realidad, el Estado con estas leyes ha alimentado y sigue alimentando las ganancias de los respectivos gigantes empresariales, del turismo médico de reproducción en Grecia. Este proceso puede llevar a su utilización incontrolable y alimentar la ruptura conscientemente pretendida de la relación dialéctica entre maternidad y paternidad que se basan en la complementariedad biológica entre mujer y hombre en el proceso reproductivo.

Consideramos que la “gestación subrogada” se puede emplear solo como excepción con una serie de condiciones previas y especificaciones muy estrictas (razones médicas, vínculos familiares con la mujer que gesta el niño, autorización judicial, protección de la salud de la mujer subrogada y del niño, investigación científica y social para el curso del desarrollo emocional y social del niño y de la mujer subrogada). Por supuesto mientras predomina la comercialización en la Salud y la Gestación Médicamente Asistida, estas condiciones, desafortunadamente, no se pueden garantizar.

 

5. Un tema particular son las regulaciones sobre las relaciones de los hijos con las parejas de sus padres (en parejas heterosexuales y homosexuales):

El Partido sigue los desarrollos contemporáneos en las relaciones de convivencia entre las personas que tienen hijos. Según el marco legislativo vigente, el padre y la madre tienen conjuntamente la responsabilidad parental de los hijos nacidos dentro de un matrimonio, del acuerdo de unión civil o que hayan sido reconocidos voluntariamente por el padre, o en base a una orden judicial dictada a raíz de una demanda. En caso de adopción de un hijo por una sola persona, el futuro cónyuge sólo adquiere la responsabilidad parental conjunta si posteriormente adopta él mismo al hijo. Al mismo tiempo, se forman relaciones entre los hijos y personas que no ejercen la responsabilidad parental pero que están en contacto diario con él. Se trata de las nuevas parejas de los padres divorciados (ya estén casados ο hayan firmado un acuerdo de unión civil o simplemente vivan juntos) o de las parejas de los padres adoptivos o de acogida, que pueden ser de orientación sexual heterosexual u homosexual.

En estos casos, para resolver una serie de cuestiones relacionadas con la vida cotidiana y las necesidades del menor, es necesaria la cooperación de los convivientes, tanto entre sí como con los padres naturales. Se trata de acciones que ya están muy extendidas en la práctica. Por ejemplo, a fin de regular la responsabilidad parental tras el fallecimiento del progenitor natural o adoptivo -si no existe un segundo progenitor natural-, el/la conviviente o su pareja pueden asumir la custodia , que en esencia no difiere del encargo de la responsabilidad parental si el progenitor le designa a tal efecto mediante testamento o declaración ante un magistrado o notario de conformidad con lo dispuesto en el Código Civil en materia de custodia (apdo. 2 Art. 1592 CC). 2 Art. 1592 CC). El tutor tiene los mismos deberes de custodia del menor (1603 CC) que el progenitor natural. Frente al argumento contrario de que "se trata de un procedimiento legal adicional", argumentamos que es necesario desde el punto de vista de los derechos de protección del menor, que no siempre coinciden con los deseos de la persona que reclama la responsabilidad parental.

A la luz de lo anterior, parece que una serie de disposiciones legislativas existentes que están en vigor resuelven en la práctica las cuestiones planteadas por los partidos políticos, los medios de comunicación y las redes sociales. Al mismo tiempo, el KKE aclara que cuando se destacan cuestiones de regulación en la vida cotidiana de los hijos -hijos naturales o adoptados- y parejas/compañeros de los progenitores en parejas homosexuales, tal vez sea posible abordar estas situaciones mediante mejoras en las disposiciones legislativas pertinentes sin eludir ni anular el principio de la responsabilidad parental compartida de la maternidad y la paternidad, que se produce por la relación biológica entre un hombre y una mujer en el proceso reproductivo.

Además, destacamos en general que en las condiciones actuales de gran aumento de divorcios y de cónyuges separados, los asuntos de regulación de las relaciones de los hijos tanto con las personas que ejercen la responsabilidad parental, como con las personas que viven con los hijos pero no ejercen responsabilidad parental ni siquiera la custodia, son complejos y no se pueden resolver todos principalmente mediante disposiciones legislativas fijas. Esto ha sido confirmado también en el caso de la “custodia compartida obligatoria de hijos por sus padres naturales tras un divorcio o la finalización de la convivencia libre, que creó más problemas de los que resolvió en la forma en que se introdujo. Además, hay muchos ejemplos de “abuso” de la custodia (negligencia, maltrato y hasta incluso violencia sexual) de parte de personas que la ejercen en virtud de la ley o que en la práctica tienen responsabilidad de cuidar a los hijos.

Todos estos asuntos no son estrictamente “individuales - familiares” como los suelen percibir los padres naturales o adoptivos, sino que son de naturaleza social y se centran en los propios intereses de los hijos. Sin embargo, el funcionamiento de los servicios de asistencia social se queda muy corto en cuanto a las estructuras y medios de apoyo a la responda parental y la custodia, de control de su ejercicio desde el nacimiento de los hijos o la adopción, pasando por todas las estructuras preescolares de educación y formación, los centros de salud y, en particular, los centros de salud mental, con servicios especializados para el período de la infancia, la niñez y la adolescencia.

 

6. En los discursos, tanto de representantes del gobierno, como de los partidos socialdemócratas, hay una gran distorsión en lo que constituye un verdadero derecho al matrimonio y a la procreación. Nos parece engañoso afirmar que regular diversas situaciones de forma diferente vulnera la igualdad de derechos de los ciudadanos.

El matrimonio ha sido la matriz institucional de la procreación. La satisfacción de la sexualidad del hombre no se identifica con la procreación. En este sentido no fue el motivo principal de la institucionalización del matrimonio en ninguna formación socio-económica que inicialmente concernía a las clases de propietarios. A continuación, desde el feudalismo tardío hasta el capitalismo tardío, se extendió gradualmente a los trabajadores y las capas populares. El matrimonio-familia como unidad social que implicaba la reproducción de la especie fue una institución que estaba determinada -y en gran medida sigue determinada hoy- por las respectivas condiciones y necesidades de la producción-distribución social, y el carácter de las relaciones sociales.

Por eso la negación del KKE a que se extienda el matrimonio civil a parejas homosexuales no tiene que ver con la orientación sexual de cada individuo, con su postura frente a la homosexualidad o bisexualidad como expresión de la sexualidad. Recordamos que el KKE ha hecho varias propuestas legislativas y ha desarrollado acciones políticas para la abolición de cualquier forma de aislamiento, denunciado cualquier forma de racismo contra personas de orientación sexual homosexual. Luchamos contra la exclusión de las personas homosexuales del aprendizaje, del trabajo, de la vivienda, del acceso a cualquier actividad social-cultural-deportiva o de otro tipo. El KKE lucha contra todo tipo de división en base a la raza, el sexo, el color de piel, la religión, la nación, la orientación sexual, teniendo como criterio básico la necesidad de la unidad clasista de la clase obrera, los intereses comunes de la gran mayoría del pueblo griego, de todos los pueblos del mundo. Esta posición esencial de nuestro Partido hay quienes buscan malinterpretarla, hacerla parecer como contradictoria, debido a nuestra objeción a que las parejas homosexuales adquieran a través del matrimonio civil el derecho a la adopción conjunta, etc.

Hay un abismo que separa la posición del KKE de percepciones “homófobas” y las respectivas prácticas de la percepción medieval de la Iglesia de la sexualidad fuera del matrimonio -especialmente para las mujeres- y de la homosexualidad.

La Iglesia se opone al matrimonio civil de parejas homosexuales desde el punto de vista de que considera la homosexualidad un “pecado”, argumentando que “contradice” la complementariedad entre hombre y mujer y la institución del matrimonio “dada por Dios”, para que se formen, como dicen, condiciones de amor y equilibrio, entre los cónyuges así como en su relación con los hijos.

Pero también los desacuerdos de las fuerzas burguesas a la ley pertinente se expresan para defender el matrimonio como forma institucional de la familia nuclear como unidad económica-social fundamental.

El KKE, como partido obrero revolucionario, en los 105 años de su Historia ha demostrado que en dirección general luchó fuertemente a nivel ideológico-político y en la práctica a través de sus militantes para la formación del nuevo hombre que conquista la ética comunista -y no solo la ideología- que lucha contra sus debilidades, que no teoriza la particularidad individual (incluso en relación con su sexualidad) y no desarrolla a sí mismo a expensas de la colectividad clasista y revolucionaria.

El KKE logró sus mayores conquistas de este tipo en condiciones de intenisficación de la lucha de clases, como en el período del DSE, en las cárceles y los lugares de exilio, logrando un gran avance en la cuestión del respeto y destacando el papel avanzado de la mujer en la acción social, en la lucha política clasista, para la protección de los niños. Tales conquistas son un legado para la lucha de clases en las nuevas condiciones complejas y contradictorias actuales, una fuente de concienciación y ética comunista para la gente joven, para la defensa y el desarrollo de la identidad obrera revolucionaria del Partido.

 

7. En la dirección de malinterpretación de la posición del KKE las fuerzas que juegan un papel dirigente oscurecen, en el nombre de la construcción ideológica que resalta los derechos individuales, la relación entre derecho individual y social, niegan el contenido social de todo derecho individual. Ningún derecho individual  puede desvincularse de las relaciones de explotación capitalistas. El conjunto de las instituciones burguesas, entre ellas las legales y jurídicas, se basan en la economía capitalista de desigualdad clasista.

Al mismo tiempo, estos puntos de vista se utilizan para fomentar a nivel individual una identidad “borrosa”, fluida y aclasista del individuo sin ninguna base objetiva.

Las fuerzas socialdemócratas que se presentan como defensoras del “derecho individual”, en la práctica legitiman la explotación extrema de la mujer y la comercialización del cuerpo a través de la maternidad subrogada comercial, como confirma la respectiva propuesta de ley de SYRIZA. Al mismo tiempo,  cuando estaban en el gobierno contribuyeron al encubrimiento de arbitrariedades policiales a expensas de personas de orientación sexual homosexual.

SYRIZA, PASOK y Nea Aristerá, que ya han apoyado al gobierno de la ND en cuestiones claves (ultramemorandos, Fondo de Recuperación, planes imperialistas de EE.UU-OTAN-UE en Ucrania, apoyo de Israel en la masacre del pueblo palestino, etc.), ahora juegan el papel del defensor desde un punto de vista de “izquierda” de la política gubernamental, reproduciendo la dirección dominante de la comercialización de la reproducción humana, que fue establecida en EE.UU, la UE con el apoyo de la OTAN. En cuanto a las formaciones de ultraderecha que plantean de nuevo puntos de vista anacrónicos sobre la familia, son una “coartada útil” para la ND.

 

8. En base a lo anterior, surgen cuestiones sobre la intensificación de la desinformación en relación con estos asuntos de parte de políticos, diputados, ministros antiguos o actuales: ¿Porqué no se intenta adoptar una posición objetiva en base a la legislación/jurisprudencia/reglamentos existentes etc.? ¿Por qué no buscan mejorarlos? ¿Por qué las fuerzas que lideran la violación de derechos sociales e individuales se presentan actualmente como defensoras de los “derechos” y de la llamada “igualdad”? ¿Por qué en este período el gobierno elige deliberadamente este debate de casi un solo tema?

Consideramos que este debate no solo no contribuye a la eliminación de prácticas sociales reprobables a expensas de personas con sexualidad homosexual o bisexual (alienación, violencia, etc.), sino al contrario puede llevar incluso a la intensificación de ataques homófobos, racistas repulsivos. Esencialmente, se pretende desorientar en relación con los derechos de clase, con su reclamación de parte del movimiento organizado, la deconstrucción de las características sociales de la personalidad, afectando negativamente la constitución social de los jóvenes, de los futuros trabajadores. De este modo se pueden manipular más fácilmente hombres y mujeres por el sistema capitalista. Es la otra cara de la promoción de nuevas medidas antiobreras y antipopulares en todas las cuestiones económicas y más ampliamente sociales (Educación, Salud, Bienestar, protección contra fenómenos naturales, seguridad en infraestructuras de agua, energía, transportes, etc.).

Además, consideramos problemática la línea dominante del sistema de conexión de la reivindicación de la doble parentalidad homosexual con la promoción generalizada de teorías -incluso a través del sistema educativo- que restan importancia o llegan a negar la diferencia biológica objetiva entre hombres y mujeres, es decir las teorías de la “construcción social del género”. Aclaramos que una cosa es el punto de vista idealista-materialista de que el género se construye socialmente y otra cosa es la explicación dialéctica-materialista de la posición y el comportamiento social entre hombre y mujer y las percepciones sobre su papel social, que se desarrollan en las condiciones económicas actuales históricamente concretas de la organización de la sociedad. Una cosa es la disforia de género, los niños intersexuales, que en estos casos existen características objetivas, y otra cosa las teorías del “amplio espectro de género”.

Estos puntos de vista, promovidos por los autodenominados líderes LGBTI, intentan meter en el mismo saco a personas con diferentes intereses de clase y posiciones políticas, diferentes expresiones de sexualidad, etc.

Estas teorías irracionales, que carecen de base científica sirven a los objetivos del capital de diversos modos. Fomentan la desconexión del ser humano de cualquier determinación objetiva (por ejemplo, sexo, clase, etc.) y facilitan su manipulación dentro del sistema. Incluso presentan como un derecho individual la aceptación de la transformación del cuerpo humano mediante la adición de implantes para interconectarlo con otros trabajadores, con el internet y otras “máquinas inteligentes” con fines de rentabilidad capitalista. Es decir, en las condiciones modernas sirven para expandir la comercialización de cambios en el cuerpo humano, cuando no hay necesidad de ellos por razones médicas. En esta dirección, el poder capitalista contemporáneo utiliza los nuevos logros científicos y tecnológicos, no para reducir el tiempo de trabajo general y mejorar las condiciones laborales y de vida, sino también para deconstruir la conciencia de clase social.

Las nuevas posibilidades científico-tecnológicas en lugar de ser utilizadas para el bienestar de los trabajadores, son explotadas en dirección distorsionada-antisocial, para servir a los intereses del capital. Por ejemplo, ante la falta de apoyo social esencial para la procreación en la edad más fértil, la criopreservación de óvulos o la perspectiva de la gestación en laboratorio se presentan como “solución” para mantener a las mujeres en el trabajo e intensificar su explotación.

No es casualidad que todo esto esté siendo canalizado, ensayado, promovido por los centros más poderosos del sistema imperialista internacional, como la UE, EEUU, Reino Unido. Están inmersos en toda una red de grandes intereses económicos, de financiación, de propaganda, que abarca todas las esferas de la vida económica, política, cultural, intelectual, con el objetivo de integrar, desorientar y manipular. Por otra parte, en el bloque imperialista euroasiático que está en curso de formación, Rusia sigue la dirección opuesta, bajo el disfraz ideológico de “defensa de los valores tradicionales”.

Cabe destacar que los funcionarios del gobierno, para promover el proyecto de ley, recurren a un duro antisovietismo y anticomunismo, vinculando su promoción a una mayor integración de nuestro país en el “campo” del euroatlanticismo. Reconocen implícitamente que en torno a estas cuestiones se desarrolla una feroz confrontación intraimperialista, vinculada tanto a los intereses de los capitalistas en el mercado mundial de la biotecnología como al manto ideológico bajo el cual se promueven los intereses capitalistas.

Todo ello va acompañado de ideas que oscurecen sistemáticamente el motivo capitalista, revierten la realidad, el conservadurismo y la intensificación del carácter reaccionario del capitalismo como progreso, con el fin de lograr la manipulación de las masas trabajadoras y populares, especialmente de la juventud, que carece de conocimientos históricos más profundos y de experiencia clasista.

Al mismo tiempo, las instituciones privadas y estatales no orientan el debate público, el interés respectivo a los problemas contemporáneos en las relaciones entre los dos sexos, que están vinculados a la participación generalizada de las mujeres en el trabajo social, que tiene un carácter progresista, pero objetivamente da forma a nuevas necesidades en la relación trabajo - maternidad / paternidad. Más aún si no existe la correspondiente política de apoyo social y las correspondientes condiciones económicas y sociales para evitar que las mujeres y los hombres jóvenes eviten la procreación en su edad más fértil.

Sin duda, es necesario profundizar en el debate político y científico respectivo dentro de la UE y a nivel internacional, en su preocupación por la crisis de la “familia nuclear heterosexual”. El sistema capitalista sigue necesitándola para que se encargue casi por completo del cuidado de los hijos, cubriendo la falta de estructuras de apoyo social gratuitas, amplias y diversas para padres e hijos.

En el siglo XXI, los hijos no necesitan en general “cuidadores”. El trabajador moderno -hombre y mujer- no debería verse privado de la felicidad de una nueva vida, porque está condenado a buscar obtener títulos y certificados de por vida para tener un trabajo sin horarios, sin vacaciones, sin poder irse de la casa de sus padres y complementando los ingresos de ellos hasta los 30 años o más.

 

9. Conclusiones sobre este concreto proyecto de ley:

  • No estamos de acuerdo con el proyecto de ley del gobierno de la ND, ni tampoco con la propuesta de ley de SYRIZA sobre el matrimonio civil de las parejas homosexuales. En principio votaremos en contra.
  • Las propuestas de la ND no solo no resuelven los asuntos cruciales de la comercialización de la procreación y de la adopción por parejas homosexuales, que llevan de facto a la abolición del derecho del niño a la maternidad-paternidad, sino al contrario los oscurecen y los reproducen en extremo grado. Con diferente pensamiento y con diferentes pasos de escalada conducen a la aplicación de la propuesta de Kasselakis ya que abren la el camino al tráfico de niños (a través de la adopción, etc.), al recurso a métodos ilegales de gestación subrogada o a ir a países del extranjero donde se permite este proceso, con todo lo que implica, abriendo el “odre del Éolo”, llegando incluso hasta la eugenesia. Por último, aparte de lo anteriormente mencionado, cabe señalar que la institucionalización del matrimonio civil en las parejas homosexuales es una condición previa para recurrir en el futuro a los tribunales griegos y al Tribunal Europeo para que se implemente toda la agenda en el nombre de la abolición de las discriminaciones.
  • Por lo tanto, hablando del matrimonio tal como se ha desarrollado actualmente, el eje de la política del KKE es la regulación institucionalizada de la responsabilidad parental compartida en base a los intereses de los hijos y no los deseos individuales estrechos de los progenitores.
  • Continuamos la lucha por la necesaria protección social estatal de los hijos por el desarrollo de una red de servicios sociales estatales gratuitos enfocados en la prevención, con la contratación de psicólogos y asistentes sociales permanentes en las escuelas, en las universidades, en los centros de trabajo, en las estructuras deportivas y culturales. Hay que prestar atención especial a la infancia y la adolescencia, con el desarrollo de un servicio social especial dotado de un grupo de científicos, para supervisar el desarrollo psicológico-mental y físico de los niños, los adolescentes y los jóvenes.
  • Reivindicamos regulaciones que mejoren en la vida cotidiana la relación del hijo con la pareja del progenitor natural o adoptivo.
  • Levantamos un escudo de protección a través de la lucha colectiva y organizada del movimiento obrero, popular, de estudiantes secundarios y universitarios contra cualquier aislamiento social y ataques racistas contra personas por razones de sexo, raza, religión, origen étnico, orientación sexual y otras características personales, destacando la raíz clasista de las desigualdades sociales.

 

El Comité Central del KKE

26/1/2024