Algunos asuntos sobre la unidad del movimiento comunista internacional
La debilidad del 15º Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros, que se celebró en Lisboa en 2013, a emitir un Comunicado Común, intensificó el debate sobre la situación del movimiento comunista y la cuestión de su unidad.
En este debate se nota que se manifiestan también posiciones totalmente esquemáticas y simplistas que ni siquiera utilizan los criterios específicos que derivan de nuestra cosmovisión, de la experiencia histórica, del desarrollo contemporáneo del capitalismo y la necesidad de resolver la contradicción básica (capital-trabajo) que rige el capitalismo porque esto requeriría el estudio autocrítico de direcciones estratégicas y control de si estas corresponden a las necesidades actuales de la lucha de clases, de la lucha por el socialismo-comunismo.
El esfuerzo de calumniar a los partidos comunistas que luchan contra el capitalismo y destacan la necesidad y la actualidad del socialismo, es un signo de gran debilidad. Más aun cuando se utiliza el 15º EIPCO de manera selectiva a pesar de que varios partidos comunistas expusieron la bancarrota de la estrategia de los “gobiernos de izquierda”, destacaron la necesidad de la lucha por el cambio revolucionario y se opusieron al intento de la imposición de un comunicado común, más allá de los principios de nuestra cosmovisión y contra la independencia política e ideológica de varios partidos comunistas.
Pero las cosas han sido siempre bastante más complejos de la evaluación escolástica de tipo “oportunismo de derecha y de izquierda”, como pretendieron presentar algunos camaradas de otros países la controversia que tuvo lugar en el 15º Encuentro Internacional, camaradas que se niegan a sacar conclusiones de la trayectoria del movimiento comunista. Porque el oportunismo debe ser expuesto de manera concreta y no con aforismos “centristas”, tomando en cuenta por ejemplo que en la historia del movimiento comunista internacional, el período en que Lenin trataba de formar su partido existía también un “lodazal” entre la corriente revolucionaria y la corriente oportunista. Más tarde (1921-1923) existía la Internacional dos y media que sólo típicamente se había distanciado de la II Internacional oportunista y a continuación se unió a esta creando la llamada “Internacional Obrera y Socialista”. Lenin escribió sobre ello: “Los señores de la Internacional II y media se presentan como revolucionarios; pero en toda situación demuestran ser contrarrevolucionarios, pues temen la destrucción violenta de la vieja maquina del Estado, y no tienen fe en las fuerzas de la clase obrera”[1]. (Obras Completas, v.44, pp.101-109)
LOS PASOS DEL KKE EN LA ELABORACIÓN DE SU ESTRATEGIA
Como es bien sabido, el movimiento comunista, incluso antes del derrocamiento del socialismo en la URSS y en los demás países socialistas, se enfrentaba a varias desviaciones ideológicas tal como corrientes trotskistas y maoístas, el “eurocomunismo”. El PCUS y los demás partidos comunistas y obreros luchaban contra estas corrientes ideológicas y políticas en una u otra manera. Sin embargo, esto no significa que estos partidos, y entre ellos el KKE, no tenían debilidades, no hicieron errores, no tenían deficiencias ideológicas. El KKE es uno de los partidos comunistas que después del derrocamiento del socialismo mostró gran interés y estudió las causas de la derrota. Las examinó cuidadosamente, estudiando varios documentos políticos de aquella época, haciendo un trabajo colectivo arduo.
Estas causas del derrocamiento del socialismo han sido reflejadas a través de una discusión interna rica en la resolución del 18º Congreso. Según la resolución, las causas se relacionan con la base económica de la sociedad socialista, con errores cometidos a este nivel (véase la restauración de las herramientas de “mercado” en la economía socialista), así como con la infraestructura política, el papel del partido y de los soviets (véase resolución del 20 y del 22 congreso del PCUS). Nuestro partido centró su atención a problemas graves que existían en la estrategia del movimiento comunista internacional, tal como la idea equivocada de las etapas hacia el socialismo, que no se ha justificado nunca, igual que la idea equivocada de “transición pacífica” que fomentó ilusiones parlamentarias, en combinación con la división errónea de la socialdemocracia en “izquierda” y “derecha” y la distinción igualmente esquemática y equivocada de la burguesía en “nacional” y “compradora” etc.
ES NECESARIO LLEVAR A CABO UN DEBATE SUSTANCIAL
Nos gustaría plantear algunas cuestiones graves para contribuir a un debate sustancial en el movimiento comunista.
En primer lugar, nuestro partido opina que el carácter de la revolución en nuestro país y en todos los países donde el capitalismo se ha desarrollado en la fase monopolista imperialista (el imperialismo es la fase superior del capitalismo), tiene un carácter socialista y esto deriva del carácter de la época, de la agudización y la necesidad de resolver la contradicción básica entre capital y trabajo, la maduración de las condiciones materiales previas para el socialismo, que hoy día es indiscutible.
Es evidente que no existe base científica que permita caracterizar este análisis como sectaria y designe como análisis revolucionaria la que hace el movimiento retroceder, que menosprecia los criterios básicos de nuestra cosmovisión y apoya la percepción errónea acerca de “etapas”, considerando que la estrategia de un partido comunista no está determinada por la solución de la contradicción básica de nuestra época sino por la correlación de fuerzas.
Esto es un gran problema. La idea de las etapas objetivamente (independientemente de intenciones) constituye una búsqueda de soluciones a favor de los pueblos en el terreno del capitalismo con el argumento que la “etapa intermedia” contribuirá a la maduración del factor subjetivo y funcionará como un puente hacia el socialismo que en muchos casos se considera como un resultado de procesos parlamentarios. Este enfoque no ha sido justificado nunca, en ningún caso y se opone a las enseñanzas de la gran revolución socialista de Octubre en 1917. Lo peor es que la idea de las etapas conduce a la búsqueda de soluciones administrativas p.ej. “gobiernos progresistas, de izquierdas o patrióticos” que gestionarán (objetivamente) los intereses de los monopolios que seguirán teniendo la propiedad sobre los medios de producción y el poder político.
Esta opción fomenta ilusiones, no contribuye a la preparación del movimiento obrero para las confrontaciones clasista duras, lo condena al atraso y lo hace vulnerable a la ideología y la política burguesa, lo enreda en ilusiones parlamentarias.
En segundo lugar, nuestro partido sostiene que el carácter de la revolución en Grecia será socialista y por lo tanto determina una línea de agrupación de fuerzas y de lucha, enfocando en el reagrupamiento del movimiento obrero y en el fortalecimiento de la orientación clasista, en el fortalecimiento de la unidad clasista de la clase obrera. Al mismo tiempo trabaja para la construcción de la alianza popular, es decir la alianza entre la clase obrera, los campesinos pobres, los pequeños artesanos y trabajadores autónomos, las mujeres y los jóvenes de las familias populares. En las condiciones actuales esta alianza se expresa a través de la coordinación de la lucha de las agrupaciones militantes como es el PAME en la clase obrera, el PASY en los campesinos, el PASEVE en los trabajadores autónomos en los centros urbanos, el MAS en los estudiantes, la OGE en las mujeres.
La alianza social popular tiene una orientación anticapitalista, antimonopolista. Se refuerza en la lucha diaria sobre cualquier problema popular, se va a adaptar y preparar para que sea capaz de desempeñar un papel destacado en condiciones de situación revolucionaria (que es de carácter objetivo y cada partido debe prepararse para ello), de levantamiento popular por el derrocamiento de la barbarie capitalista.
En este sentido, el KKE, el movimiento de clase y la alianza popular juegan un papel dirigente en la lucha en Grecia, movilizan a cientos de miles de trabajadores, de fuerzas populares que entran en conflicto con las fuerzas del capital, los partidos y sus gobiernos, con la Unión Europea imperialista. Hay numerosos ejemplos de esta lucha. Las posiciones que tratan de incriminar la lucha revolucionaria con calumnias sobre “sectarismo”, restando importancia a la actividad de vanguardia y de masas del KKE, del PAME y de las demás agrupaciones militantes que luchan con objetivos específicos por todos los problemas populares, en choque con los monopolios y el capitalismo, dañan al movimiento comunista.
Es evidente que la lucha por el socialismo no se posponer indefinidamente, tampoco se declararla.
El desempleo por ejemplo es un azote que atormenta a millones de trabajadores. ¿Qué deben decir los comunistas? ¿Pueden decir que este problema se puede solucionar en el marco del capitalismo con un “gobierno de izquierdas”? Esto no tiene base, porque las causas del problema siguen existiendo. La solución del problema del desempleo y en general la satisfacción de las necesidades contemporáneas de la clase obrera y de los sectores populares, requiere la solución del problema central del poder, la socialización de los medios de producción, la planificación central. Así que la necesidad y la actualidad del socialismo surgen de los propios acontecimientos.
El desarrollo del capitalismo ha llevado a la maduración de las condiciones materiales para la construcción de la nueva sociedad socialista. Esto es incuestionable. Además, es un hecho que no se ha creado una situación revolucionaria y que la formación de conciencia política clasista en las filas de la clase obrera se ha retrasado y que las consecuencias de la contrarrevolución son negativas. Consecuentemente, la maduración del factor subjetivo es un tema muy serio.
¿Con qué línea, qué contenido se puede llevar a cabo la maduración del factor subjetivo? ¿Se puede hacer en base a las posiciones respecto soluciones gubernamentales de izquierda que objetivamente gestionarán el sistema, que serán incorporadas o terminarán políticamente quebradas? ¿Se puede hacer a través de referencias vagas de “transformaciones antimonopolistas profundas” en el terreno del capitalismo?
¿Quienes son estas transformaciones? ¿La nacionalización de las empresas, el aumento de los impuestos sobre las ganancias del capital? La limitación de la “impunidad” como sostienen algunos partidos?
Todas estas cosas han sido juzgadas y constituyen diferentes aspectos de la gestión del sistema. El problema básico no será resuelto. El problema básico es qué clase social tiene en sus manos el poder político y los medios de producción.
La propia experiencia de “gobiernos de izquierda” demuestra que la gestión (izquierda) del capitalismo, incluso con el uso de “consignas revolucionarias” no sólo no puede responder a la apertura del camino para el socialismo, pero sobre todo funciona como medio de asimilación de conciencias en el parlamentarismo, fomenta ilusiones falsas y retrasa la organización de la clase obrera, su lucha en dirección de cuestionar el sistema de explotación, su preparación para el derrocamiento del capitalismo.
Incluso un resultado electoral positivo de un partido comunista no es una garantía para el cambio positivo de la correlación de fuerzas cuando, por ejemplo, fuerzas populares que se unen en torno a posiciones y consignas que expresan la línea política que adopta una gestión humana del capitalismo a nivel nacional y no plantea el asunto de derrocamiento del sistema y de retirada de las uniones imperialistas (por ej. la UE, la OTAN).
Es característico el ejemplo de Brasil que hoy día está en las noticias debido a la Copa Mundial. En Brasil, el poder capitalista es gestionado por un “gobierno de izquierdas”. Es evidente, según los datos estadísticos, que el 10% más rico del país concentra el 42,5% de la renta nacional, 40 veces más de lo que posee el 10% de los más pobres, mientras que el 5% de los más ricos tienen ingresos mayores que el 50% de los más pobres. En Brasil predominan los monopolios a pesar de que existe un “gobierno de izquierdas”. Los beneficios brutos de diez grandes grupos empresariales lograron un volumen de ventas bruto que corresponde aproximadamente al 25% del PIB. Estos grupos son líderes en la industria, las minas, el comercio de productos agrícolas así como en el comercio y los servicios en general, lo cual significa que los monopolios prevalecen en todos los sectores de la economía de Brasil.
Al mismo tiempo, los salarios bajos de los trabajadores no corresponden a la tasa de desarrollo de la economía de Brasil, ya que las ganancias de los empresarios figuran entre los más altos del mundo. Los problemas populares están en un largo curso de agudización.
¿Qué hace el KKE en Grecia?
El KKE trata de contribuir a la preparación del factor subjetivo (Partido, clase obrera, alianzas) para las condiciones revolucionarias, para la realización de sus tareas estratégicas.
Por esta razón insiste en la actualidad y la necesidad del socialismo, no a través de una fraseología “que carece de contenido”, pero a través de la popularización de asuntos que conciernen el poder popular, la socialización, la planificación central con ejemplos de sectores importantes de la economía. Insiste en su posición de reagrupar el movimiento obrero y fortalecer su orientación clasista para que no se limite en la negociación de las condiciones de venta de su fuerza de trabajo, sino para que se convierta en una fuerza que luchará por el derrocamiento de la barbarie capitalista.
Está trabajando para la alianza social, la alianza de la clase obrera con los campesinos pobres y los trabajadores autónomos y los artesanos pobres de la ciudad, para que se refuerce la lucha en dirección antimonopolista-anticapitalista, centrándose en el camino de desarrollo que tiene como criterio las necesidades populares, no las ganancias.
La lucha del KKE contra la UE no se hace desde el punto de vista de soluciones utópicas de que la unión de los monopolios se puede transformar en una unión para los pueblos. Tampoco se limita en el enfrentamiento con los “procesos de integración” de la unión imperialista pero plantea la cuestión de desencadenamiento de la UE y de la OTAN con el poder obrero y popular y la socialización de los medios concentrados de producción.
Esto se relaciona también con asuntos de soberanía y de independencia. Nuestro partido está tratando estos asuntos desde un punto de vista clasista, desde el punto de vista de cambio de clase en el poder y de utilización del potencial productivo del país y esto está ligado con el desencadenamiento porque de otra manera no se puede asegurar la soberanía popular, la burguesía seguirá siendo dominante y se mantendrán miles de lazos de dependencias.
El hecho de que el KKE ha dejado de distinguir la socialdemocracia (en “mala” y “buena”) igual que la burguesía de Grecia (en “nacional” y “servil a los extranjeros”) no significa en absoluto que el KKE no toma en consideración y no estudia seriamente las diferencias de los partidos políticos en Grecia, igual que las contradicciones existentes en el interior de la burguesía, así como entre los países capitalistas fuertes y otras uniones imperialistas. ¡Todo lo contrario! Lo que hemos abandonado es la gestión del capitalismo con una u otra forma, una gestión que está vinculada a la lógica de los “gobiernos de izquierda-progresistas o patrióticos. Luchamos abiertamente para que la clase obrera en nuestro país y a nivel internacional no luche “bajo una bandera ajena”.
Alguien podría decir: está bien, estas son las posiciones del KKE pero en nuestro país las condiciones son diferentes.
¿Cuál es la cuestión básica?
Estamos en la época del capitalismo monopolista, del imperialismo. El rasgo característico de la base económica de los estados capitalistas, en mayor o menor grado, son los monopolios que predominan en todos o muchos de la ramas y los sectores de la economía, poseen los medios de producción.
El estado burgués es el “capitalista colectivo”, es el estado, el poder de los monopolios.
La clase obrera es una clase explotada.
Consiguientemente, las “particularidades nacionales” no cambian esta situación, no cambian la regla general, la necesidad de la revolución socialista, de la construcción del socialismo, para abolir la explotación del hombre por el hombre, para que se crean las condiciones por una sociedad sin clases.
El KKE no se refiere a “modelos” de revolución, ni tampoco a una transferencia mecánica de la experiencia revolucionaria. Evalúa las dificultades, el carácter complejo del proceso revolucionario. Pero la cuestión básica es otra.
¿Son las leyes científicas de la revolución y la construcción socialista vigentes o no?
¿Conquistará la clase obrera el poder?
¿Luchará con sus aliados, obviamente en condiciones complejas y en conflicto con la contrarrevolución, para la socialización de los medios de producción?
¿Intentará el poder obrero implementar la planificación central?
Estos son los problemas que tenemos que discutir y podemos decir que los aforismos en relación con sectarismo están impidiendo la discusión, están ocultando un retroceso e impasses estratégicos.
SOBRE LA CRISIS EN EL MOVIMIENTO COMUNISTA
El KKE ha estudiado su historia, las cuestiones del socialismo, de la estrategia del movimiento comunista internacional. Ha llegado a conclusiones útiles con respecto al pasado, el presente y el futuro y ha jugado un papel principal en la lucha de la clase obrera en Grecia. Sus posiciones y experiencia que están reflejadas en los documentos del partido, en las contribuciones públicas en los foros internacionales, son reconocidas por muchos partidos comunistas.
Otros partidos comunistas han seguido otro camino. Algunos han cortado el “cordón umbilical” de la Revolución de Octubre y han abandonado nuestra cosmovisión (p.ej. PC de EE.UU.) y nuestras símbolos (recientemente el PC Francés). Algunos están en gobiernos de coalición con fuerzas socialdemócratas o pretenden gobernar junto con estas en el marco del capitalismo. Alaban la UE imperialista y luchan por su “mejora”. Están apoyando las intervenciones imperialistas p.ej. en Libia y en la República Centroafricana (tal como han hecho partidos del PIE y de GUE). Estos partidos han cruzado el Rubicón en el sentido de que hayan adquirido características burguesas.
Otros partidos comunistas no se han encargado los últimos 25 años a estudiar los desarrollos para sacar conclusiones. Así que algunos de estos partidos repiten por ejemplo las posiciones sobre las causas de derrocamiento del socialismo en la URSS las posiciones de Gorbachov en 1985 sobre “transparencia” y “democracia”.
Sin embargo, cuando no se sacan conclusiones, no se hacen los cambios necesarios en la estrategia y la táctica en la base del materialismo dialéctico. Estos partidos comunistas siguen apoyándose “dogmáticamente” en la estrategia que tenía la mayoría de los partidos comunistas en las décadas de 60 y 70 que había incorporado todas las percepciones erróneas que mencionamos anteriormente. Esto, a pesar de la “retórica revolucionaria” y la expresión de fidelidad al marxismo-leninismo, los lleva a luchar para derrumbar el capitalismo a través de “transformaciones”, a través de diferentes versiones de “gobiernos de izquierdas-progresistas o patrióticos”, en el terreno del capitalismo.
El fortalecimiento del oportunismo está reflejado en la crisis ideológica, política y organizativa que está experimentando el movimiento comunista internacional.
Por supuesto, existen partidos comunistas que en condiciones muy difíciles estudian los desarrollos, siguen el debate que toma lugar en el movimiento comunista internacional, dan pasos en la elaboración de su táctica y estrategia, en la lucha por el fortalecimiento del movimiento obrero y comunista en sus países y a nivel internacional.
En base a lo anterior, la unidad del movimiento comunista no se puede construir con materiales defectuosos, con partidos que aunque mantienen el título comunista han abandonado el marxismo-leninismo, utilizan argumentos burgueses para la historia del movimiento comunista.
La unidad del movimiento comunista internacional sólo se puede basar en la defensa del marxismo-leninismo, en la lucha por el derrocamiento revolucionario del capitalismo, por la revolución socialista.
A pesar de las diferencias del período histórico, la experiencia adquirida en la confrontación contra el oportunismo de la II Internacional sigue siendo importante hoy porque se requiere una mayor concentración de fuerzas y disciplina en la lucha contra el oportunismo, que se está reforzando de diversas maneras por las potencias imperialistas como es la UE. Un ejemplo significativo es el “Partido de la Izquierda Europea” (PIE) que es financiado por la UE. ¿Qué tipo de unidad se puede construir con los partidos dirigentes del PIE que han tomado sus decisiones? ¿Sobre qué base? ¿Con qué objetivos? ¿Cuál puede ser por ejemplo el objetivo de un comunicado común para las elecciones europeas del “núcleo duro” del PIE, de este instrumento que se ha creado en el marco de la UE para los “partidos europeos” y trabaja para castrar el movimiento comunista revolucionario?
Dejamos al lado el hecho que estos partidos han participado activamente en la campaña electoral de SYRIZA para las elecciones europeas, contra el KKE, aunque esto no es insignificante, pero nos centraremos en la esencia, las decisiones que han creado el espacio para el desarrollo de posiciones oportunistas, fomentando confusiones entre los trabajadores que no ayudan la unidad del movimiento comunista internacional.
La unidad del movimiento comunista internacional para que sea fuerte y estable no debe apoyarse simplemente en un mínimo de asuntos en los que puede haber un consenso. Es necesaria la unidad ideológica-política más profunda de los partidos comunistas en los principios del marxismo-leninismo, del internacionalismo proletario, de la elaboración de una estrategia revolucionaria contemporánea.
Por supuesto, el KKE ha tratado con gran responsabilidad las formas que pueden contribuir al intercambio de puntos de vista y al desarrollo de la actividad común, como son los Encuentros Internacionales de los Partidos Comunistas y por esta razón ha hecho un gran esfuerzo desde los primeros años después de la contrarrevolución hasta hoy día, que han sido valorados por muchos partidos comunistas.
El KKE busca tener actividades conjuntas sobre uno u otro asunto también con los partidos comunistas con los que tiene diferencias. Esto no es algo nuevo. Además, busca estudiar asuntos sustanciales en relación con el desarrollo de la estrategia del movimiento comunista, busca el desarrollo firme de la lucha conjunta contra la UE, las fuerzas del capital en Europa, participa y apoya el esfuerzo de la INICIATIVA de los 29 Partidos Comunistas y Obreros.
Sin embargo, la unidad del Movimiento Comunista Internacional va más allá de esto y tiene grandes exigencias. Debe ser claro que la unidad no significa imposición de posiciones, a través de Comunicados Comunes, mientras existen diferencias significativas en posiciones de importancia estratégica, como se intentó ocurrir en el último Encuentro Internacional. Este intento encontró la oposición del KKE y de los demás PP.CC., no porque el KKE pretende desempeñar el papel de un partido “que guía” o que es “centro de dirección”, estas no son evaluaciones serias y no tienen nada que ver con la realidad. La oposición del KKE y de otros partidos al proyecto del Comunicado Común se debe a que incluía posiciones en oposición con las del KKE y de decenas de otros partidos comunistas, así como de nuestra teoría. El respeto a las posiciones de estos PP.CC. debería haber llevado a opciones de llegar a un entendimiento, como había hecho el KKE muchas veces en el pasado en los encuentros en Atenas, cuando no insistía a la emisión de un comunicado común.
De cara al 16º Encuentro Internacional de Partidos Comunistas en Guayaquil, en Ecuador, es necesario sacar las conclusiones correctas para que no haya otras situaciones desagradables para todos. Porque la unidad no se impone, se construye.
La Sección de Relaciones Internacionales del CC del KKE
[1] http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oe12/lenin-obrasescogidas12-12.pdf
