La semana pasada, el liderazgo cubano llevó a cabo unas transformaciones económicas y sociales muy importantes (un total de 176 disposiciones agrupadas en 23 ejes). Tras una sesión extraordinaria del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, la Asamblea Nacional aprobó unas medidas que conciernen a todos los sectores de la economía y que se presentan como respuesta a la situación tan difícil que ha creado el brutal bloqueo de más de sesenta años por parte de EE.UU., y especialmente el bloqueo energético que se aplica desde enero de este año y que está asfixiando al pueblo.
Las medidas aprobadas vienen a continuación de las orientaciones y medidas anteriores adoptadas tras el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (2011). Un elemento central es el fomento de la inversión extranjera de capital privado en todos los sectores de la economía y la adopción de mecanismos de mercado como instrumento de asignación de recursos. Entre otras cosas, destacan las siguientes: las empresas estatales adquieren mayor autonomía y, al igual que las privadas, pueden convertirse en sociedades anónimas por acciones, mientras que todas las entidades, tanto particulares como inversores extranjeros, pueden tener acciones en tantas empresas como quieran.
La patronal de empresas privadas puede contratar a más de 100 personas y tiene acceso al comercio exterior; es decir, se suprime el monopolio estatal sobre el comercio exterior. Además, se elimina el sistema actual de escala salarial en las empresas estatales y se establece un salario mínimo que tome en cuenta los niveles de inflación, mientras que los niveles salariales se fijarán mediante negociación con los trabajadores, el sindicato y la empresa, y dependerán de la capacidad económica de las empresas.
Las disposiciones contemplan cambios en las relaciones de propiedad y reconocen las diferencias entre propiedad y gestión, al tiempo que se señala que “se ratifica la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción”.
En este contexto, se otorgan más facultades a las autoridades regionales y municipales para desarrollar la llamada economía local y los servicios de interés general mediante el fomento, como se subraya, de la inversión extranjera directa.
Un aspecto importante es la modificación de la gestión y el uso de la tierra para todos los actores económicos. Se otorgará el derecho real de usufructo sobre la tierra a entidades estatales, privadas, mixtas o personas jurídicas que lo soliciten, por tiempo indeterminado y en la cantidad de áreas que corresponda según el proyecto presentado, para todas las producciones agropecuarias, forestales y tabacaleras, así como para proyectos de desarrollo eco y agroturístico. Las cooperativas agropecuarias podrán realizar directamente comercio exterior para exportar sus productos e importar insumos y tecnologías agropecuarias.
Además, se permite el establecimiento de instituciones financieras privadas, como bancos y casas de cambio, que operarán bajo la supervisión del BCC en igualdad de condiciones regulatorias que la banca estatal.
Además, el sector del turismo se abre más a los particulares con la explotación de inmuebles, al igual que el llamado mercado de seguros. Todo esto va acompañado de cambios en los mecanismos de control, una reducción del número de ministerios y de servicios públicos, y ajustes en el marco institucional y jurídico, donde se introducirán las modificaciones pertinentes.
Además, se permitirá la participación de capital privado y extranjero en la importación y comercialización de combustibles, incluida la red minorista.
El primer ministro del país y miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Manuel Marrero, afirmó que todos estos cambios no implican renunciar a la responsabilidad social del Estado, sino que “incorporan un reconocimiento de mecanismos de mercado como instrumentos de asignación eficiente de recursos”, y reiteró que “estas medidas no constituyen una desviación del proyecto socialista, sino que responden a la lógica de su desarrollo”.
Sin embargo, el refuerzo adicional de las relaciones mercantiles y del mercado, así como el debilitamiento de la propiedad social de los medios de producción, de la planificación científica central y del control obrero -que son leyes científicas fundamentales de la sociedad socialista-, tal y como ha demostrado de forma trágica la experiencia histórica del derrocamiento del socialismo en la URSS y en los demás países socialistas, el desarrollo del predominio de las relaciones capitalistas en China tiene consecuencias profundamente negativas para los pueblos.
El análisis crítico de los cambios que se están impulsando en Cuba y el debate al respecto que está en marcha van de la mano con la obligación de los comunistas de apoyar, expresar su solidaridad incondicional con el heroico pueblo cubano y exigir el fin del prolongado y brutal bloqueo del imperialismo estadounidense, así como apoyar la Revolución Cubana.
Publicado en “Rizospastis”, órgano del Comité Central del KKE.
