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Dentro de cada país hay dos patrias, tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra

Rubio, persona non grata en Grecia
Date:
sept 29, 2026
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En su discurso en el 52.º Festival de la KNE, Dimitris Koutsoumpas, Secretario General del Comité Central del KKE, señaló, entre otras cosas:

La historia no terminó con los golpes contrarrevolucionarios de los principios de la década de los 90, por mucho que así lo proclamaran entonces los vencedores provisionales. Del mismo modo que la Tierra no dejó de girar porque así lo decidiera en su día la Inquisición.

Las guerras no han pasado a ser cosa del pasado ni lo serán hasta que se elimine la causa que las provoca. Es decir, el sistema del lucro, de la competencia y del desarrollo desigual, el capitalismo, que desde hace más de un siglo se encuentra en su etapa imperialista.

La correlación de fuerzas no es eterna ni inmutable. Los “imperios” pasan a decadencia y otras potencias reivindican ser líderes de la misma forma en que siempre ha ocurrido esto en la historia de los sistemas de explotación: con las luchas, los sacrificios y la sangre de los pioneros, de los pueblos.

Las supuestas “alianzas sólidas”, que se basarían supuestamente en “principios y valores comunes”, se han venido abajo. Porque, en realidad, su único “valor común” es la búsqueda del beneficio de sus monopolios.

Sin embargo, esto unas veces genera convergencias y otras veces enormes contradicciones. Los ejércitos supuestamente invulnerables y todopoderosos están afrontando dificultades por todas partes…  No pueden alcanzar sus objetivos, se quedan mirando sus bases y sus “domos” probándose insuficientes, así como a un nuevo equilibrio de fuerzas surgiendo.

El mercado capitalista, que supuestamente “cuenta con los mecanismos para regularlo todo”, va de una crisis a otra sin llegar nunca a superar la causa más profunda de estas crisis: La contradicción entre una producción cada vez más social y la apropiación de sus resultados por parte de un número cada vez más reducido de personas.

Ya están preparando a los pueblos para que sean ellos quienes paguen la “tormenta perfecta” que se avecina. Sin embargo, las condiciones para esa tormenta las vienen configurando desde hace tiempo sus enormes beneficios, la política estatal de fomento de las inversiones, las acciones que suben en las bolsas con cada bomba que arrasa un bloque de viviendas en Ucrania, en Gaza, en Irán y en otros lugares.

Pero sus mitos derribados no terminan aquí. ¿Quién se atreve hoy a afirmar que la OTAN, los EE.UU. o la UE apoyarán a Grecia en caso de un incidente grave o un enfrentamiento bélico con Turquía, que también forma parte de la OTAN?  Probablemente nadie.

Porque ya no se puede ocultar en absoluto que las inaceptables impugnaciones y reivindicaciones del Gobierno de Erdogán cuentan con el “respaldo” de esos “poderosos aliados”, que ven en Turquía a un importante socio económico y militar.

Y ahora que las supuestas “aguas tranquilas” también han resultado ser un mito de la OTAN y el señor Mitsotakis ha constatado que “los mares están un poco agitados”,  el nuevo discurso es que ¡la integridad territorial y los derechos soberanos del país están garantizados por la alianza estratégica con el Estado —terrorista— de Israel! Menuda suerte...

Pero, si nos sirve de algo recordar los cuentos de hadas que nos han contado en el pasado es para que no  creamos sus cuentos de hadas actuales, como el anterior…

Por supuesto, no es solo un cuento, sino también una ofensa al pueblo y a la juventud escuchar a la ND, al PASOK, al partido de Tsipras, a Velopoulos y a otros decirles al unísono que supuestamente su “interés” es alinearse con los criminales y asesinos del pueblo de Palestina, del Líbano, de Irán y de Siria, ¡e incluso competir por ver quién fue el primero en sentar las bases de la alianza con ellos!

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Nunca en la historia un pueblo sacó beneficio del drama de otro pueblo. Y mucho menos cuando el propio curso de los acontecimientos demuestra que la alianza con Israel no solo no protege, sino que enreda a nuestro pueblo cada vez más profundamente en la maraña de contradicciones y rivalidades entre Israel y Turquía, que giran en torno a la hegemonía en la región. Por lo tanto, esto no es un escudo, sino una amenaza.

Los únicos que se benefician de tales alianzas son quienes se aprovechan de la labor del pueblo griego, es decir, la clase dominante, que busca reforzar su posición convirtiendo a Grecia en un nodo energético y comercial, un plan que, objetivamente, entra en conflicto con los planes correspondientes de la clase dominante turca. Por eso hemos llegado ya al punto de oír a los ministros decir que es necesario formular una "Gran Idea” para la Grecia de 2030.

De este modo, aluden directamente a las mayores tragedias que ha vivido el pueblo griego en el siglo pasado, también a causa de la política agresiva de la burguesía griega, en el marco de los planes de sus “poderosos aliados”.

Nada se dice por casualidad… Saben muy bien para qué situaciones están preparando al pueblo y a la juventud, quienes, sin embargo, tienen en sus manos el poder de frustrar sus planes. Porque en realidad no hay nada que separe a los pueblos de la región, entre ellos el griego y el turco.

El camino de su lucha común frente a los peligrosos planes de sus explotadores, frente a los planes de los imperialistas, lo señalan, como han hecho siempre, los comunistas de Grecia y Turquía, tal y como refleja el reciente comunicado conjunto del KKE con el Partido Comunista de Turquía sobre los últimos acontecimientos.

El KKE dice con franqueza al pueblo que no hay lugar para apaciguamiento. La única actitud responsable hoy en día es intensificar la lucha contra la implicación del país en los planes imperialistas. Aumentar el cuestionamiento al Gobierno. Nadie debe mostrarle confianza, tampoco a los partidos que apoyan esta estrategia. Se debe reforzar la intervención autónoma y organizada del pueblo y de la juventud en los acontecimientos.

Porque, al igual que en cada país hay dos patrias en tiempos de paz, también hay dos patrias en tiempos de guerra. Está la patria del capital, que en la guerra ve oportunidades de obtener más beneficios, de conquistar nuevos mercados y, en general, hacerse con la mayor parte posible del botín. Y está también la patria del pueblo, que lucha por su tierra, por sus hogares y por su gente, por una vida mejor para sus hijos.

Por eso la defensa de nuestras fronteras, de la integridad territorial y de la seguridad del pueblo griego adquiere sentido, solo cuando van de la mano de la lucha por desvincular al país de los planes de EE.UU., de la UE y de Israel, por la expulsión de las bases, por la salida de la OTAN, con el pueblo al mando.

 Por eso el pueblo y la juventud consideran persona non grata en Grecia al sanguinario Ministro de Exteriores de EE.UU., Rubio.”

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