Desde la madrugada del 3 de febrero, los trabajadores del sector de la alimentación y las bebidas, formando piquetes frente a las fábricas, luchan por el éxito de la huelga nacional de 24 horas convocada por la Federación sindical tras el cruel crimen patronal en una fábrica de galletas en Trikala, donde perdieron la vida cinco trabajadoras.
Los trabajadores exigen medidas de seguridad en sus centros de trabajo.
El KKE ha presentado una nueva pregunta en el Parlamento, en la que se destacan las deficiencias de los servicios públicos de control responsables de las condiciones de salud y seguridad en los centros de trabajo, así como las responsabilidades del gobierno y de la UE, que han creado un marco jurídico que fomenta condiciones de dura explotación para los trabajadores en los centros de trabajo y cuyo objetivo es maximizar los beneficios de los capitalistas.



