En las condiciones actuales, en las que crece el descontento popular y aumentan las posibilidades de reforzar la masificación y la orientación de una corriente de cuestionamiento, cuyo núcleo se constituye por la influencia del Partido en la clase obrera, debemos intensificar la lucha para que este núcleo adquiera resistencia ideológico-política de clase y combatividad frente a las múltiples intervenciones del capital, frente a las fuerzas políticas burguesas y el oportunismo, frente a la línea de los intereses nacionales comunes en condiciones de guerra.
Este descontento se ha desarrollado y sigue desarrollándose sobre el terreno de las rupturas creadas por la pandemia y su gestión, los desastres naturales y el papel del Estado burgués en ellos, la política criminal que condujo al crimen ferroviario de Tempe y a su encubrimiento, en el terreno de la agudización de las rivalidades imperialistas y de las consecuencias de la lucha por la supremacía en el sistema imperialista y de la implicación griega. Se ha desarrollado en condiciones de intensificación de la explotación, de agudización de todos los problemas y de los crímenes patronales, en un contexto de presiones inflacionistas y de carestía, y de consecuencias negativas cada vez más evidentes para la vida de los trabajadores derivadas de la “consolidación” de las opciones estratégicas del capital, de la UE y de la PAC para los agricultores, que fueron aplicadas por sucesivos gobiernos burgueses. Se ha visto alimentado por la experiencia negativa para el pueblo, especialmente de la década anterior, y por las expectativas frustradas.
Sin embargo, el descontento de los trabajadores y el pueblo sigue siendo superficial y limitado desde el punto de vista político. Como resultado, el sistema político burgués, con los medios a su alcance para atrapar y manipular el descontento popular, intenta intensificar las presiones para adaptarse a la correlación negativa.
En estas condiciones de intensificación del debate ideológico-político dentro de la clase obrera y las capas populares aliadas, la competencia de todos los miembros y cuadros del Partido se juzga por su capacidad de intensificar su intervención ideológica y política mediante la promoción de nuestra elaboración programática, la consignas y las acciones correspondientes, y la extracción de conclusiones de la experiencia de las luchas de clase. Solo así podrán lograr liberar a las fuerzas obreras y populares de la influencia de la ideología burguesa dominante y de sus portavoces, crear las condiciones para la movilización de las fuerzas obreras y populares en torno al Programa del KKE y para su lucha en una dirección antimonopolista y anticapitalista. Del mismo modo, cada organización del Partido debe convertirse en una célula y un instrumento de la realización de estas tareas.
Desde este punto de vista, hacemos hincapié en las tareas de intervención del Partido en el movimiento obrero y en los movimientos de las fuerzas sociales aliadas de la clase trabajadora. A pesar de los avances logrados desde el XXI Congreso, la situación se asemeja a “arenas movedizas”. Nuestra intervención debe adquirir la profundidad ideológica y política necesaria para consolidar los avances positivos que hemos logrado y hacer frente al riesgo de retroceso ante la enorme presión que se ejercerá objetivamente en los próximos años en el marco de la economía de guerra y los preparativos bélicos, y dado el reagrupamiento de las fuerzas políticas burguesas, especialmente de la socialdemocracia.
Hoy en día, para que se produzca este salto necesario e imperativo en nuestra intervención en el movimiento obrero sindical, se requieren ciertas condiciones imprescindibles. En concreto, se requiere:
▶ Garantizar una percepción unificada de que, en el proceso de reagrupamiento del movimiento obrero sindical, interactúan el trabajo con el Programa del Partido dentro del movimiento y el esfuerzo sistemático por elevar el nivel de afiliación a los sindicatos, cambiar la correlación de fuerzas en su interior y aumentar la participación de sus miembros en las luchas, reforzando la orientación anticapitalista de la lucha. Es necesario promover de forma conjunta todos los objetivos anteriores, que constituyen también las condiciones previas para el reagrupamiento.
▶ El trabajo ideológico, político y organizativo independiente de todos los comunistas dentro de la clase obrera y de su movimiento sindical, basado en el Programa y en otras elaboraciones nuestras.
▶ El trabajo organizado y planificado, con la correspondiente distribución de fuerzas, para mejorar la construcción del Partido, principalmente en los centros de trabajo y en los sectores específicos de los trabajadores más jóvenes y las mujeres.
▶ La elaboración y concreción de los marcos de lucha y la acción combativa de vanguardia en torno a los problemas de los trabajadores.
▶ El esfuerzo simultáneo y continuo por aglutinar a sectores más amplios de trabajadores en torno al Partido y a la KNE, para ampliar esa parte de la gente que actúa como vanguardia en la lucha ideológica, política y de masas, y que se prepara para desempeñar un papel de liderazgo en las luchas de la clase obrera y del movimiento sindical.
Para que el sindicalista comunista sea un líder de vanguardia y un organizador de masas, es imprescindible que actúe como líder de vanguardia con nuestras ideas dentro del movimiento obrero sindical, que ilumine a fuerzas más amplias sobre la necesidad y la vigencia de derrocar el sistema de injusticia y explotación de clase, del capitalismo, y sobre la superioridad y la actualidad del socialismo.
En el Programa del Partido se determina que la agrupación de la mayoría de la clase obrera al lado del KKE y la atracción de sectores de vanguardia de las capas populares pasará por diversas fases. El movimiento obrero, los movimientos de los trabajadores autónomos en las ciudades y de los campesinos pobres que luchan por su subsistencia, y la forma de expresión de su alianza con objetivos antimonopolistas, junto con la acción de vanguardia de las fuerzas del KKE, en condiciones no revolucionarias, constituyen el germen para la configuración del frente revolucionario obrero-popular en condiciones revolucionarias. Las masas obreras y populares, a través de la experiencia de su participación en la organización de la lucha en dirección de confrontación con la estrategia del capital, se convencerán de la necesidad de que su organización y su confrontación adquieran un carácter global y adopten todas las formas de conflicto con la dominación económica y política del capital.
Una comprensión más profunda y dialéctica de todos los factores que, en su conjunto, deben contribuir a elevar la conciencia y la organización de la clase obrera y de las fuerzas populares (la experiencia colectiva del movimiento obrero y sindical, la relación indisoluble entre la acción política ideológica y el desarrollo de movilizaciones de lucha por los derechos e intereses de los trabajadores) constituyen criterios básicos para examinar y evaluar nuestra intervención, pero también un criterio de madurez y resistencia ante los giros de la lucha de clases.
Hay que comprender de forma más integral el papel específico e insustituible de liderazgo del Partido como vanguardia de la clase obrera. Hay que comprender y tener en cuenta que el movimiento sindical es un nivel inferior de organización de la clase obrera en cuyas filas actúan e intervienen todas las demás fuerzas políticas, el Estado y la patronal. Por lo tanto, el proceso de radicalización y emancipación de la clase obrera es un proceso más exigente, que depende de muchos factores que elevan las exigencias de la intervención del Partido.
Los y las comunistas, trabajando a fondo entre las masas obreras y populares que se lanzan a la lucha por sus derechos, tomando la iniciativa en cada problema popular, deben contribuir conscientemente a vincular la lucha económica con la lucha política. Se debe comprender que este proceso no se lleva a cabo ni “de una sola vez”, ni a base de consignas. Es una combinación de intervención ideológica, política, de masas y organizativa antes del desarrollo, durante y después de una lucha.
Requiere un análisis y especificación de las reivindicaciones y demandas en cada centro de trabajo, en cada sector, que puedan convertirse en eslabones para el desarrollo de la lucha colectiva, en combinación con el esfuerzo sistemático por configurar marcos de lucha integrales, la creación de frentes de lucha que contribuyan a unificar la lucha de amplios sectores de los trabajadores en una dirección anticapitalista y antimonopolista. Requiere una intensificación de las reivindicaciones, que deben estar impregnadas de contenido de confrontación política con los gobiernos, la patronal y los verdaderos responsables, para iluminar el camino de la lucha por la solución de los problemas, por la satisfacción de sus derechos, que está indisolublemente vinculado con el camino de derrocamiento del sistema.
Solo por este camino los propios trabajadores pueden tomar las riendas, poner obstáculos a la burguesía, lograr ciertas conquistas, reconocer la necesidad de la lucha por el poder obrero, que debe desarrollarse y adquirir características masivas, incluso en condiciones de una confrontación muy aguda en el seno del movimiento sindical, desarrollando nuestro propio plan para la confrontación continua con las demás fuerzas políticas y sindicales que intentarán limitar la lucha en una dirección reformista y en base a una mentalidad gremial.
El hecho de que haya crecido la estima y la confianza hacia el Partido por parte de un sector más amplio de trabajadores y dentro de las filas del movimiento sindical constituye la base de todo este esfuerzo.
El aumento del prestigio del Partido y los resultados de nuestra acción en el movimiento obrero y sindical se reflejaron también en las elecciones de grandes sindicatos, Centros Laborales y Federaciones tanto en el sector público como en el sector privado (14 federaciones, 22 Centros Laborales, ADEDY, DOE, etc.), en el aumento de los sindicatos que se aglutinan en torno al PAME y participan activamente en las movilizaciones de las organizaciones obreras que forman parte de él.
Debemos esforzarnos para que la importante contribución del KKE a la configuración de una corriente de cuestionamiento de la política dominante, a través de su postura en todos los frentes principales y su acción dentro del movimiento, adquiera características más profundas y estables.
La cuestión clave en el próximo periodo es hacer frente al plan burgués que se está llevando a cabo, impulsado por el PASOK. Su objetivo es que las fuerzas del PASOK se enfrenten más decisivamente a las fuerzas del KKE en Ática, lo que tiene un peso especial a nivel nacional. El plan incluye también otras regiones en las que se ha registrado un aumento de la fuerza del Partido. Con su implementación pretenden revertir la situación, frenar la tendencia creciente y más profunda de los trabajadores que unen sus fuerzas con el Partido, que adquiere características concretas dentro del movimiento ganando con nuestra parte a sindicalistas elegidos y con la participación en nuestras listas, la acción conjunta de representantes elegidos en direcciones y de sindicatos con el PAME.
En el próximo período se intensificarán las intervenciones del Estado, del capital y de sus partidos en esta dirección en varios frentes, en los que hay que prestar ayuda ideológica y política a nuestras fuerzas y a su intervención masiva. Un ejemplo de este tipo de esfuerzo del adversario es el intento de presentar al movimiento obrero y sindical como “socio social”, “interlocutor” en la lógica de la “conciliación de intereses”. En esta línea se inscribe también el “acuerdo social” entre el Gobierno, la patronal y la GSEE, que fomenta la línea del “interés nacional”, la “paz social” y la colaboración de clases, que se expresan con ideas como “estamos todos en el mismo barco”, especialmente en condiciones de preparación para la guerra y ante una posible crisis económica.
Los procesos que se desarrollan en el contexto de los acontecimientos generales desencadenados por la postura de la GSEE respecto a la “ley promovida por Kerameos”, las repercusiones del “acuerdo social” sobre los convenios colectivos, así como el impacto de nuestra propia intervención, crean posibilidades para liberar a fuerzas de la influencia del sindicalismo patronal y gubernamental a través de la confrontación constante con sus direcciones.
En este contexto, debemos dar prioridad al trabajo con el marco elaborado por el PAME, y más concretamente al análisis específico por centro de trabajo y sector, trabajando con el objetivo de fortalecer el polo de clase en el movimiento obrero y sindical. Solo así se puede abrir el camino para la formación de un movimiento único coordinado a nivel nacional que se exprese en posiciones y reivindicaciones comunes que respondan a las necesidades contemporáneas de los trabajadores, en contra de la línea del compromiso y asimilación del movimiento.
Esta labor contribuye a fortalecer y ampliar los lazos del Partido con la clase obrera, que se pondrán a prueba aún más duramente en un contexto en el que la economía de guerra y la nueva crisis capitalista van acompañadas del autoritarismo, la represión e intimidación patronal, con la persecución de los trabajadores pioneros y con el intento de prohibir la acción política y sindical.
Destacamos los siguientes elementos a partir de nuestras conclusiones:
En primer lugar, la importancia de contar con fuerzas organizadas en los centros de trabajo como condición básica para nuestra intervención, para el desarrollo de luchas y para influir en los trabajadores en base a nuestra política.
En segundo lugar, el esfuerzo de orientación política para concretar la lucha en base también al estudio de cada centro de trabajo.
En tercer lugar, la necesidad de que esta lucha impregne la configuración de los marcos de lucha, como condición para el reagrupamiento del movimiento obrero.
La batalla por el reagrupamiento se decidirá en las principales áreas industriales, en las zonas industriales, en los sectores que priorizamos, pero también en sectores críticos en los que el Partido y los sindicatos tienen una presencia débil, en la energía, la informática, el transporte, en sectores industriales como el alimentario, de medicamentos, la industria química, la industria de procesamiento de comida preparada y los servicios de restauración, en los supermercados y las grandes cadenas comerciales, en el almacenamiento y la logística, y en la sanidad privada.
Nuestro objetivo principal debe ser organizar a los trabajadores en función del centro de trabajo, como requisito previo fundamental para fortalecer la organización sectorial, la unidad y la acción conjunta de los trabajadores a nivel regional y sectorial. La experiencia confirma que la participación de los trabajadores, la acción colectiva, el debate y la toma de decisiones en los centros de trabajo, junto con un marco de lucha bien elaborado, es lo que ha llevado al aumento de la afiliación y la participación de los trabajadores en los sindicatos de empresa y sectoriales, la continuidad de la lucha y la configuración de focos de resistencia.
Sobre nuestro trabajo entre los inmigrantes
El Partido tiene una gran responsabilidad de dirigir un trabajo ideológico más profundo para comprender el fenómeno migratorio y contrarrestar las construcciones ideológicas burguesas, el veneno racista y la xenofobia. Debe hacer frente a la cruel barbarie que se ejerce contra las víctimas de la guerra y la indigencia, y para impulsar las luchas de los trabajadores griegos junto con los migrantes y los refugiados.
Se necesita un frente fuerte contra el nuevo Pacto de Migración y Asilo de la UE, contra la intensificación de la represión y el autoritarismo contra migrantes y refugiados, como con la ley racista e inhumana del gobierno de ND para el encarcelamiento de migrantes, y los planes bárbaros de los llamados “centros de retorno” en países africanos.
Al mismo tiempo, el intento de promover acuerdos transnacionales de tráfico de personas para garantizar mano de obra barata en diversos sectores nos plantea nuevas tareas desde el momento en que estas personas acceden al mercado laboral, en contraposición a los planes del capital de reducir aún más el precio de la mano de obra en su conjunto. Es necesario garantizar la orientación adecuada en el movimiento obrero, concretando el marco de lucha (por ejemplo, en torno a la documentación, los derechos laborales y de seguridad social, las condiciones de vida dignas, el aprendizaje de la lengua griega, etc.). Debemos trabajar más sistemáticamente para aumentar la participación de los inmigrantes en los sindicatos y las organizaciones del movimiento popular, su formación como dirigentes sindicales, y la promoción de nuevas formas de organización en el movimiento obrero y popular para los inmigrantes y refugiados, como la ampliación del funcionamiento de los centros de culturales para trabajadores griegos e inmigrantes. Al mismo tiempo, debemos fortalecer el trabajo independiente con el Programa del Partido.
Debemos desarrollar un plan de intervención más concreto e integral en la juventud, a través de la acción de la KNE en los lugares donde se reúnen los jóvenes inmigrantes, así como en los jóvenes inmigrantes de segunda generación, con una orientación específica en determinadas zonas, en escuelas con una inmensa mayoría de alumnos inmigrantes, etc.
En concreto sobre la promoción de la alianza social en dirección anticapitalista y antimonopolista
Se han dado pasos para reconocer que la Alianza Social no es simplemente una coordinación de diversas organizaciones, creada para facilitar el auge del movimiento, sino una alianza de fuerzas sociales destinada a derrocar el capitalismo y construir el socialismo-comunismo.
La causa de la Alianza Social avanza en la lucha por los grandes problemas sociales, con el objetivo de abordar el conjunto de las necesidades contemporáneas, que objetivamente puede sentar las bases también para la acción conjunta entre posibles fuerzas sociales aliadas. Esto ha quedado confirmado por grandes frentes de lucha que adquirieron una dimensión nacional, como el del crimen de Tempe, la lucha contra la guerra imperialista, la lucha por la protección de la salud pública, la lucha para confrontar las consecuencias de los desastres naturales a gran escala, pero también con el frente contra las subastas y los desahucios de viviendas populares, etc.
Por eso es muy importante mejorar nuestra capacidad para abordar y promover la lucha anticapitalista y antimonopolista dentro del movimiento durante la preparación, el curso y al final de un ciclo de luchas, pensando en los próximos pasos, en base al funcionamiento colectivo de los órganos del movimiento, de las juntas directivas y de las asambleas generales, bajo la responsabilidad de los órganos de dirección y de los grupos de Partido.
Con esta orientación trabajan las comunistas y los comunistas a través de la actividad de todas las organizaciones, con el movimiento obrero y sindical a la vanguardia, para el desarrollo de un movimiento único coordinado a nivel nacional, donde la acción conjunta se expresará principalmente en los objetivos, las reivindicaciones y la solidaridad.
Estamos adquiriendo una nueva y importante experiencia a partir del estallido agrario, caracterizado por la participación masiva en los bloqueos de los agricultores y en las acciones que decide la Comité Panhelénico de Bloqueos (PEM), pero también por la intervención del movimiento obrero y sindical en sentido de adoptar y apoyar las reivindicaciones de los agricultores. Esto se ha plasmado en el lema “barato en el campo, caro en la estantería, para las ganancias de los capitalistas”, en la elaboración de marcos para la organización de huelgas y manifestaciones, utilizando también el contenido de la confrontación con el “presupuesto de guerra y pobreza”. Se trata de un legado importante en el esfuerzo por orientar la lucha desde el propio movimiento obrero y sindical contra el conjunto de la política antipopular.
Una vez más, se ha confirmado que el eslabón clave que puede unir esta lucha son los Centros Laborales y los grandes sindicatos del sector público y privado en las provincias. Esto lo ha confirmado la experiencia adquirida con las movilizaciones agrarias: el cambio en la correlación de fuerzas en los Centros Laborales y en las Federaciones, el cambio en la correlación de fuerzas en el sector público, que contribuyó a la decisión del Congreso de la ADEDY de convocar una huelga por el presupuesto estatal y apoyar a los bloqueos agrícolas; todo ello desempeñó un papel decisivo en la configuración de una acción conjunta de la clase obrero con las capas aliadas. Los pasos más eficaces se dieron en Tesalia, donde se intensificó una lucha de huelga en toda la región, centrada contra el presupuesto del gobierno, la UE y, en general, contra la estrategia del capital. A esta lucha se sumaron, además de los bloqueos de los agricultores, otros sectores del movimiento: trabajadores autónomos, estudiantes universitarios y de secundaria, y mujeres.
Esta orientación del trabajo debe consolidarse permanentemente, sobre todo en los Centros Laborales donde tenemos la mayoría, en las Federaciones con mayor influencia (por ejemplo, de trabajadores en la construcción, de la alimentación y las bebidas, en el comercio), en sectores de las capas populares correspondientes, en los sindicatos que se aglutinan en el PAME, para ampliar el contacto con organizaciones del movimiento popular (agricultores, trabajadores autónomos, estudiantes), con contenido, formas y marcos de lucha bien pensados que pongan de relieve las causas y la perspectiva. A esto contribuyen las acciones conjuntas más limitadas a nivel de ciudad o de prefectura sobre los problemas acuciantes que sufre nuestro pueblo.
Los principales frentes de lucha que hemos abierto en el último período y que siguen siendo un eslabón para la coordinación y la agrupación de organizaciones de masas y de fuerzas populares más amplias son:
▶ La defensa de los ingresos de los trabajadores y el pueblo, de las medidas de salud y seguridad en los centros de trabajo, la lucha contra la carestía, el expolio fiscal y los impuestos abusivos, en contra de las directrices de la UE, de los gobiernos y del capital para recortar el gasto social ante la transición a una economía de guerra.
▶ La lucha contra la implicación de nuestro país en las guerras imperialistas y las consecuencias de su participación en los planes de UE-OTAN.
▶ La lucha por unos servicios de salud mejorados, exclusivamente públicos y gratuitos, que abarquen tanto la atención primaria como la secundaria, de protección integral de la infancia, de apoyo a una vida digna para las personas mayores y las personas con discapacidad, y para quienes padecen enfermedades crónicas.
▶ La lucha por una escuela y una universidad exclusivamente públicas y gratuitas, que se centra en el contenido de los estudios, las cuestiones de infraestructura y la lucha contra las barreras de clase en la educación.
▶ La defensa del derecho a la vivienda, a una vivienda asequible y de calidad bajo la responsabilidad del Estado, contra las subastas y los desahucios, y los alquileres inasequibles.
▶ Las medidas de protección contra inundaciones, incendios y terremotos, para proteger la vida humana.
▶ La lucha por el tiempo libre de los trabajadores, la cultura, el deporte, el ocio, las vacaciones, etc.
Sobre la intervención del Partido en los campesinos pobres
La experiencia de las recientes movilizaciones agrícolas confirma algunas conclusiones fundamentales sobre la intervención del Partido:
- La importancia de evaluar a tiempo el estado de ánimo de los agricultores ante los problemas acumulados y agudos. La fuente de esta evaluación son las fuerzas partidistas —tanto las organizadas como las que colaboran—, sobre todo los sindicalistas agrícolas, su relación con fuerzas agrarias más amplias, sobre todo a través de procesos del movimiento organizado, como asambleas, reuniones, etc., de las Asociaciones y Federaciones de agricultores, y su agrupación a nivel nacional en forma de la PEM.
- La puesta en marcha de iniciativas bien planificadas para expresar el espíritu militante, la aceptación de esas iniciativas y la organización de movilizaciones programadas como parte del diseño y las decisiones de los procesos del movimiento agrario organizado.
- La elaboración de un marco de lucha que, por un lado, ponga de relieve los problemas comunes y las reivindicaciones comunes de los distintos sectores de los campesinos (agricultores, ganaderos, apicultores, pescadores o incluso de diferentes sectores de los agricultores según el cultivo o la zona), y, por otro, eleva el problema particular a un plano más general.
Este proceso requiere apoyo científico por parte del grupo partidista, la formación de los campesinos sindicalistas comunistas y una interacción constante entre el pensamiento y el análisis comunistas y la experiencia de las fuerzas agrícolas descontentas y potencialmente militantes.
Un marco de lucha bien elaborado es un requisito previo para la unificación del movimiento. Su orientación antimonopolista le permite enfrentar el intento de limitar la lucha a una estrecha “línea antigubernamental”, y hacer frente a la intervención de fuerzas de la producción agrícola organizada de forma capitalista, que en ciertas circunstancias pueden entrar en conflicto con el gobierno.
La configuración y el apoyo del marco de lucha, así como su promoción mediante acciones militantes, requieren una lucha ideológica y política cada vez más elaborada dentro del movimiento, dado que las masas campesinas descontentas —al igual que las obreras— luchan sin comprender del todo las causas sociales, económicas y políticas más profundas de sus problemas. Cuanto más generalizado se vuelve el descontento entre el pueblo y los campesinos, más intensa se vuelve la difusión de reivindicaciones vinculadas a ilusiones políticas engañosas, por ejemplo, la búsqueda de apoyo político a la producción agrícola nacional dentro de la UE mediante una revisión de la PAC, para una “negociación nacional” dentro de las alianzas imperialistas de la OTAN y la UE en beneficio de la producción industrial y agrícola nacional, con la supuesta “salvación de los trabajadores autónomos”, etc.
Llevar a cabo con éxito, y, en la medida de lo posible, con el mayor alcance, el debate ideológico-político a través de las estructuras y los procesos del movimiento requiere una rica intervención ideológica y política, bien elaborada y sustantiva de parte del Partido. Para ello, es necesaria la participación de fuerzas más amplias del Partido y de la KNE, y no solo los campesinos comunistas, donde nuestras fuerzas siguen siendo limitadas.
Un aspecto importante de la experiencia de los campesinos ha sido la solidaridad práctica del Partido y la KNE, con todos los medios a su alcance; lo mismo vale para el movimiento obrero y sindical con orientación de clase. Esta experiencia positiva puede y debe extenderse a toda Grecia, a todas las zonas rurales, para que se consolide y se convierta en el germen de una verdadera Alianza Social entre la clase obrera, los campesinos pobres y los sectores populares de los trabajadores autónomos de las ciudades.
Parte de la intensificación de las luchas consiste también en dar pasos hacia la toma de conciencia de los callejones sin salida del capitalismo, en la comprensión de la necesidad y las condiciones previas de un conflicto de clase y popular para derrocar la propiedad y el poder capitalistas, y para establecer el poder obrero con el apoyo de los campesinos pobres. Debe debatirse y entenderse más ampliamente que el apoyo estatal a los productores agrícolas requiere una planificación científica estatal de los medios de producción socializados, que la liberación del productor agrícola de la opresión del industrial, del comerciante, del banco, pasa también por la abolición de la compraventa de la tierra. Debe quedar claro que “para que el agricultor no abandone la tierra “suya” que la utiliza como medio de producción” es necesario que exista un Estado socialista, que garantice infraestructuras de protección contra los desastres naturales, que introduzca nuevas tecnologías, maquinaria y una organización que proteja al productor y la producción, eleve el nivel de vida, aumente su tiempo libre, enriquezca sus intereses y dé rienda suelta a la búsqueda de una acción y una vida multifacéticas. Esto presupone también otro tipo de organización cooperativa que funciones como complemento de las grandes unidades agrícolas y ganaderas organizadas de forma socialista, directamente vinculadas a la industria socialista y al comercio estatal.
En definitiva, nuestra labor de esclarecimiento entre los agricultores debe ayudarles superar el miedo a la abolición de la propiedad capitalista y a comprender las ventajas de la propiedad socialista, incluso en lo que respecta a la tierra. Solo sobre esta base se puede construir una relación de lucha con las fuerzas campesinas, en contraposición y lejos de falsas ilusiones de cambiar la política gubernamental con el apoyo político de otros partidos burgueses, lejos de la búsqueda de una “mejor” PAC, supuestamente en interés del agricultor, ganadero, apicultor o pescador individual.
Sobre la intervención del partido en el movimiento de los trabajadores autónomos de las ciudades
El trabajo del Partido entre los trabajadores autónomos y profesionales de las ciudades debe abordar importantes debilidades subjetivas relacionadas con:
▶ La falta de organización sindical de las fuerzas que se alinean políticamente con el Partido, para las que las OBP no desarrollan un trabajo concreto para integrarlas en el movimiento sindical.
▶ La falta de asignación de tareas a los miembros del Partido que son trabajadores autónomos para el trabajo sindical específico entre los trabajadores autónomos, así como para el trabajo ideológico-político especializado, mientras que a menudo se les asignan otras tareas del trabajo general.
▶ La falta de atención de los dirigentes en lo que concierne la capacitación y especialización de los cuadros dirigentes en el trabajo con los trabajadores autónomos y, por extensión, la falta de comités auxiliares en los órganos y la incapacidad de organizar adecuadamente grupos partidistas respecto a las organizaciones de los trabajadores autónomos.
Debemos hacer frente a la debilidad de todos los sectores de los trabajadores autónomos de comprender las consecuencias de la estrategia capitalista, a la que han servido todos los partidos burgueses, con ajustes en situaciones críticas, como por ejemplo la pandemia. Sobre todo, debemos abordar la falta de una adaptación específica de la intervención del Partido hasta las OBP.
La recuperación, aunque sea coyuntural, genera expectativas y desvía la atención de la necesidad de una participación activa en la acción sindical. Al mismo tiempo, sin embargo, no ofrece una calidad de vida con tiempo libre ni una disposición para la acción social en general.
De todo esto se desprende que la conexión del trabajo ideológico-político con los trabajadores autónomos debe basarse en sus características contradictorias y persistentes, como la falta de tiempo libre, la inseguridad constante, la dependencia (a través de créditos, etc.) de los monopolios, la deuda con las autoridades fiscales y la Seguridad Social, y la dificultad para adaptarse a los mecanismos de control tecnológico del sistema tributario modernizado.
El trabajo ideológico-político no puede ser genérico. Debe tener en cuenta las condiciones específicas en cada sector, en los que existen grandes diferencias en cuanto a la forma en que experimentan la presión de los monopolios y las grandes empresas capitalistas, así como en cómo perciben nuestras posiciones los trabajadores autónomos y los científicos. Para poder intervenir en base a nuestro Programa, es necesario vincular de forma coherente los problemas de los trabajadores autónomos con las leyes científicas de la economía socialista como única alternativa frente a la economía capitalista.
Sobre la actuación de las comunistas en el movimiento radical de mujeres (OGE)
Desde el 21.º Congreso se han dado pasos en la participación de las comunistas en el movimiento radical de mujeres. Los órganos de dirección se han orientado hacia el refuerzo de la participación de las mujeres miembros del Partido, sobre todo gracias a que las comunistas han comprendido mejor el carácter de la OGE.
Se han dado algunos pasos en el crecimiento de la participación de mujeres de posición y procedencia obrero-popular en sus Asociaciones y Grupos, así como en la formación de nuevos Grupos de la OGE. Al mismo tiempo, sin embargo, también se aumentan las exigencias para que aumente la capacidad de las mujeres miembros del Partido de trabajar con masas más amplias de mujeres de la clase obrera y de capas populares, que no participan en los sindicatos ni en sus asociaciones. La participación esencial de las comunistas en toda la actividad de las Asociaciones y Grupos de Mujeres de la OGE —y no solo la participación formal en las elecciones para los consejos directivos— es una condición previa para atraer al movimiento a nuevas fuerzas de mujeres.
Se ha confirmado que todo esto está vinculado al apoyo de parte de los órganos de dirección de los grupos partidistas de las Asociaciones de Mujeres de la OGE, para que puedan responder a las condiciones de desarrollo contradictorio de la participación de las mujeres en el trabajo social, la eliminación de ciertas desigualdades y, al mismo tiempo, la aparición de nuevas desigualdades o incluso de necesidades particulares. Al mismo tiempo, hay que profundizar en el debate sobre las posiciones en materia de igualdad de las mujeres, para que se conviertan en una fuerza de acción reivindicativa en torno a los problemas de las mujeres, que se dirija a nuevas fuerzas, las agrupe y las motive a la lucha.
La actitud de las comunistas debe garantizar el funcionamiento regular y eficaz de los consejos directivos de las asociaciones y grupos de la OGE, así como unas asambleas generales animadas. Se necesita un espíritu creativo por parte de las comunistas para superar las dificultades que se encuentran en las reuniones de los consejos directivos, como consecuencia de las condiciones actuales de trabajo y de vida de las mujeres, con horarios flexibles y desordenados y con la responsabilidad del cuidado de los hijos recayendo sobre las madres jóvenes. Se requiere confianza en las propuestas e iniciativas, junto con la delegación de responsabilidades en todos los miembros de los consejos directivos de las asociaciones y grupos.
La experiencia demuestra que hay que animar a las mujeres que se agrupan a expresar sus dudas, reflexiones, preocupaciones y propuestas, para que se desarrolle el debate contra las concepciones burguesas y pequeñoburguesas actuales sobre la cuestión de las mujeres y el movimiento feminista, para que se tome conciencia de las reivindicaciones y demandas radicales, y se decidan las iniciativas de lucha y las intervenciones multiformes que ampliarán los lazos con las mujeres de las capas populares.
Creemos que la acción conjunta de la OGE con las organizaciones de la Alianza Social del movimiento obrero y sindical, del sector agrícola, de los trabajadores autónomos, estudiantiles y otros movimientos, debe ser más sustantiva, para que contribuya a reforzar el carácter de masas de las manifestaciones y las formas de lucha, así como a un mejor conocimiento de los problemas comunes y sus causas.