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El informe en el 22º Congreso del KKE:SOBRE EL MOVIMIENTO COMUNISTA INTERNACIONAL

Date:
feb 9, 2026
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El Movimiento Comunista Internacional se enfrenta a una crisis ideológica, política y organizativa larga y profunda. Un número significativo de partidos comunistas que no se transformaron y “se mantuvieron firmes” durante la contrarrevolución, proclamando el marxismo-leninismo y el internacionalismo proletario, no han sido capaces de sacar conclusiones sobre las causas programáticas del derrocamiento contrarrevolucionario, de estudiar su historia y la historia del movimiento comunista, de formular respectivamente su estrategia expresando las necesidades contemporáneas de la lucha de clases, la lucha por la revolución socialista, el derrocamiento del capitalismo y la construcción del socialismo-comunismo.

  • No interpretan objetivamente el carácter de nuestra época, una época de transición del capitalismo al socialismo, ni el carácter de la revolución como socialista. Se han quedado en la estrategia de las etapas transitorias intermedias en el terreno del capitalismo, con el resultado de que se orientan hacia la lucha solo contra el neoliberalismo y no contra el sistema explotador en su conjunto, quedando atrapados en la búsqueda de reformas, por ejemplo, nacionalizaciones en el marco del capitalismo y las diversas falsas ilusiones de las etapas “antiimperialistas”, “antimonopolistas”, “de independencia nacional” y otras etapas hacia el socialismo.
  • Consideran a la socialdemocracia no como un adversario de la clase obrera y los pueblos, un pilar del capitalismo, sino como una fuerza política afín, y avanzan por el camino de la unidad de las “fuerzas de izquierda y progresistas” y una “estructura” del movimiento comunista con fuerzas de la socialdemocracia y la difusión de los Partidos Comunistas en este tipo de formaciones de alianzas, con una línea contra el neocolonialismo y el fascismo, desvinculada del capitalismo que es el sistema que los engendra. Elogian a los llamados gobiernos “progresistas”, por ejemplo, de América Latina, que han servido y sirven a los intereses del capital.
  • Defienden la idea de las “vías nacionales” hacia el socialismo y el llamado “socialismo del siglo XXI”, el “socialismo con mercado”, que, aunque se presenta como una “economía mixta”, intermedia entre el capitalismo y el socialismo, constituye una de las formas de gestión capitalista en la que la amplia intervención del Estado capitalista en la economía salvaguarda los intereses de la propiedad capitalista. Se trata de adaptaciones del capitalismo a condiciones principalmente de crisis profunda, guerra, etc., que hemos conocido a lo largo de todo el siglo XX, que no tienen nada que ver con los principios y las leyes científicas de la revolución socialista y que en ningún caso conducen a la construcción del socialismo.
  • Destacan como positivo el papel de la ONU y del “derecho internacional”, pasando por alto que el cambio en la correlación de fuerzas  internacional debido al derrocamiento del socialismo, ha afectado negativamente al papel de las organizaciones internacionales que surgieron tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Como resultado ahora se armonizan con los objetivos estratégicos de EE.UU. y la OTAN contra los pueblos.

La guerra imperialista en Ucrania ha provocado nuevas divisiones ideológico-políticas y ha profundizado las antiguas. Algunos partidos comunistas que antes identificaban el imperialismo únicamente con la agresiva política exterior de EE.UU. y de algunos potentes Estados capitalistas de Europa, y que destacaban el papel de otros Estados capitalistas, ahora ven en Rusia, China o Irán unas supuestas “fuerzas antiimperialistas” o incluso un imaginario “eje antiimperialista”.

Tales fuerzas, de manera anticientífica, superan las contradicciones interimperialistas y las respectivas rivalidades, que constituyen la causa fundamental de las guerras imperialistas, y consideran que se está configurando un mundo “justo”, “pacífico”  y “multipolar”. Algunas de dichas fuerzas apoyan a China, a Rusia o a la Unión Europea, considerando a estas potencias como “contrapeso” a los EE.UU., identificando las aspiraciones de las clases burguesas de estos Estados o uniones con los intereses de la clase obrera y las capas populares de sus países. Hacen compromisos y maniobras secundarios necesarios bajo un manto ideológico y les dotan de un carácter programático. Sin duda, la correlación de fuerzas negativa a nivel internacional, la idea de buscar un apoyo en este contexto tiene cierta influencia. Se distorsiona la postura leninista correcta de aprovechar las contradicciones interimperialistas en beneficio del movimiento obrero revolucionario y del poder socialista.

Esta situación negativa ha tenido un efecto catalizador en los Encuentros Internacionales de Partidos Comunistas y Obreros (EIPCO), que comenzaron por iniciativa del KKE, pero que gradualmente han perdido su dinámica, así como en las razones por las que se crearon y su importancia inicial, y se han convertido en un campo de intensas y estériles confrontaciones, manteniendo la crisis del movimiento comunista. Al mismo tiempo, se observan graves e irresolubles problemas de funcionamiento, que tienen principalmente una base ideológico-política, especialmente tras el estallido de la guerra imperialista en Ucrania.

La lucha no se libra solo contra los partidos que se transformaron o continuaron la tradición del eurocomunismo, ni solo contra los partidos que aún mantienen la estrategia fallida de las etapas transitorias, la política errónea que separa el imperialismo de los monopolios, de su base económica, o la línea fallida de la colaboración con la socialdemocracia, la vía parlamentaria, etc. Actualmente, el debate ha adquirido grandes proporciones y afecta incluso a partidos con los que el KKE mantenía buenas relaciones en el pasado, a pesar de las diferencias ideológicas y políticas, y que abandonaron ciertos principios comunistas básicos, apoyaron a la clase burguesa de Rusia en la guerra imperialista, se alinearon con el bando euroasiático, se convirtieron en defensores del capitalismo chino y en portavoces del cuestionamiento de las leyes científicas de la construcción socialista. Estas fuerzas se agrupan en el “foro antifascista” o en la denominada “plataforma antiimperialista mundial” que, entre otras cosas, lleva a cabo una misión contra el KKE.

Esta situación se ha producido en un momento en el que los acontecimientos han puesto de manifiesto la necesidad de una reorganización revolucionaria del movimiento comunista, defendida por el KKE y partidos comunistas, con los que colabora nuestro partido en el marco de la Acción Comunista Europea (ACE) y la Revista Comunista Internacional (RCI), u otras decenas de partidos comunistas de diversas regiones del planeta, con los que mantenemos un diálogo camaraderil y algunos de los cuales participaron en el reciente evento internacionalista celebrado en noviembre en Atenas en honor a la Revolución Socialista de Octubre.

El KKE, fiel al principio del internacionalismo proletario, teniendo en cuenta el carácter internacional de la lucha de clases y la necesidad de una estrategia unificada del movimiento comunista, lucha con el objetivo de formación de un polo marxista-leninista y la reorganización revolucionaria del movimiento comunista europeo e internacional.

(El texto anterior es un extracto del Informe del Comité Central del KKE en el 22º Congreso, aprobada por unanimidad por los delegados).