Con esta pregunta se publicó a finales de junio un artículo que luego se difundió en varios medios de comunicación burgueses griegos. El autor plantea la siguiente cuestión: “Ante la amenaza de una invasión de EE.UU., ¿son estos los últimos días del “socialismo” en Cuba o las recientes reformas de La Habana pueden salvar algo?”.
Aunque el artículo no da una respuesta clara a la pregunta que se plantea en el título, se dirige sobre todo a quienes siguen de cerca lo que pasa en la Isla de la Revolución y, en particular, a los muchos miles de trabajadores y jóvenes que, durante todos estos años, han expresado y seguirán expresando con firmeza su solidaridad con cualquier pueblo del mundo que sufra la agresión imperialista de EE.UU. y la UE, y mucho más cuando ese pueblo es el heroico pueblo de Cuba.
Sabemos que esta agresividad de los imperialistas no surgió de la nada. La provocó la decisión consciente y combativa del pueblo cubano de derrocar un régimen dictatorial burgués, mediante medios revolucionarios y su lucha armada, y de tratar de construir una nueva sociedad socialista sin explotación del hombre por el hombre. Esta primera revolución socialista en el continente americano provocó la “indignación” de los explotadores de todo tipo en todo el mundo y de sus portavoces.
Durante muchos años, el pueblo de Cuba defendió esta opción, y a veces tuvo que hacerlo incluso con las armas en la mano. Por supuesto, es bien conocido que emprendió este camino con el apoyo de la Unión Soviética y de los demás Estados socialistas de Europa, y logró importantes avances, que destacaron a Cuba, entre los pueblos, sobre todo de los países de América Latina y el Caribe, que tenían un nivel similar de desarrollo de las fuerzas productivas, como modelo de lo que el pueblo puede lograr si derriba la barbarie capitalista.
Estos avances fueron:
El acceso universal y gratuito a la sanidad mediante la creación de un sistema público amplio e innovador.
La erradicación del analfabetismo mediante la gran campaña de alfabetización de 1961, aunque aún hoy los niveles de analfabetismo funcional en América Latina siguen siendo muy altos.
La instauración e implementación de la educación pública y gratuita en todos los niveles.
El logro de una alta esperanza de vida y una baja mortalidad infantil, en comparación con muchos países de la región.
La prestación de ayuda médica internacional, mediante el envío de miles de médicos a países de África, América Latina y Asia.
El énfasis en la igualdad social, la eliminación de las desigualdades sociales y raciales, mientras que en el país vecino, EE.UU., estas se agravan cada año.
La implementación de la reforma agraria, con la redistribución de las grandes propiedades agrarias en formas estatales o cooperativas.
La postura antiimperialista, incluso con el envío de contingentes de voluntarios armados a África, donde desempeñaron un papel decisivo en la lucha de los pueblos de Angola y Namibia por su independencia, así como en la lucha contra el apartheid en Sudáfrica.
Inspiró a muchos movimientos en América Latina y en todo el mundo con su actitud desafiante frente a las conspiraciones, las intervenciones de EE.UU. y su superioridad militar.
El desarrollo del deporte popular y la cultura, con importantes éxitos en competiciones internacionales y un amplio acceso a las artes, a diferencia del mundo capitalista, donde estas necesidades básicas se mercantilizan.
