El esfuerzo del gobierno por centrar la atención en la reunión de Mitsotakis-Erdogán en la “agenda positiva” de los acuerdos económicos y de otro tipo, es decir, en los negocios de los grupos empresariales de ambos países, no puede ocultar que, en la práctica, se mantienen las inaceptables reivindicaciones del Estado turco, lo que contradice el dogma de las “aguas serenas”.
Los problemas críticos en las relaciones greco-turcas (el casus belli, la “patria azul”, las zonas grises, la denominada “minoría turca” en Tracia Occidental) en detrimento de la soberanía y los derechos soberanos del país no solo persisten, sino que se agudizan.
El apaciguamiento que se intenta transmitir es peligroso, mientras que la llamada “hoja de ruta” no se refiere al desarrollo de la amistad entre los dos pueblos, sino al fortalecimiento del flanco sudeste de la OTAN en un momento en que se agudizan las rivalidades imperialistas y se promueven “acuerdos” en detrimento de los pueblos, que el gobierno griego apoya por todos los medios. Es característica, además, la referencia de Mitsotakis a la cooperación con Turquía para la “reconstrucción” de Siria, cuando Turquía tiene en Siria un papel de potencia ocupante.
En el marco de estos “acuerdos”, que llevan el sello de EE.UU. y la Unión Europea, resulta hipócrita la afirmación del gobierno de que busca “relaciones sin intermediarios” con el gobierno turco. Por el contrario, se está preparando el terreno para la explotación conjunta del Egeo y el Mediterráneo Oriental, en beneficio de los grupos energéticos y otros.
Por último, es una provocación que el Sr. Mitsotakis se regocije por la cooperación de Grecia y Turquía en materia de migración, solo unos días después del crimen cometido contra los refugiados y migrantes en Quíos, cuando ese crimen es precisamente el resultado de esa “cooperación”, basada en la política de la UE.
ATENAS, 11/02/2026
OFICINA DE PRENSA DEL CC DEL KKE
