El viernes 13 de febrero, sindicatos de Ática, organizaciones de masas del movimiento popular y asociaciones estudiantiles dieron la bienvenida en Atenas a los agricultores y ganaderos de todo el país que luchan por su supervivencia contra la política del gobierno y la PAC de la Unión Europea.
Había precedido una gran manifestación obrera contra el proyecto de ley que supone una amenaza para los convenios colectivos, frente al edificio del parlamento griego. Miles de trabajadores participaron en el paro convocado por los Centros Laborales de Atenas y el Pireo y se sumaron a la gran manifestación en la plaza Sintagma, mientras que en el Parlamento el gobierno votaba una ley miserable acordada con los sindicalistas de los partidos burgueses (ND - PASOK - SYRIZA) y los industriales, y que impone restricciones a la firma de convenios colectivos de trabajo, en base a la “resiliencia” de la competitividad de las empresas.
Yannis Tasioulas, presidente de la Federación de Constructores de Grecia, destacó en su discurso que el proyecto de ley sobre los convenios colectivos “es un esfuerzo renovado del gobierno, de los grandes empresarios y de la mayoría de la GSEE, conocida por sus obras, para golpear el contenido y las reivindicaciones de los trabajadores”, e hizo un llamamiento a reforzar la lucha.
En una declaración a los periodistas desde la manifestación de los sindicatos obreros en la plaza Sintagma por los convenios colectivos de trabajo, el Secretario General del Comité Central del KKE, Dimitris Koutsoumpas, afirmó que “los trabajadores de nuestro país han rechazado ya el proyecto de ley sobre los convenios colectivos de trabajo”.
En el Parlamento, los diputados del KKE, que votaron en contra del proyecto de ley, revelaron anteriormente su función, denunciando que viene a perpetuar medidas antiobreras, refuerza la lógica de la “cooperación social”, es decir, la sumisión de los trabajadores a las necesidades de la rentabilidad capitalista, y señalaron que, según lo previsto en el proyecto de ley, “el derecho del trabajador a un mejor salario debe ser aprobado por los márgenes de beneficio de las empresas”. Al mismo tiempo, con la nueva ley, el gobierno seguirá fijando el salario mínimo, mientras que se refuerzan los “recortes” basados en la inflación y los márgenes de beneficio. Así, en esencia, se dice a los trabajadores que no pueden pedir nada que “perturbe” los beneficios del capital. Los diputados del KKE señalaron que todo esto son directrices de la UE, al igual que las directrices para las inversiones de vía rápida, con restricciones en los controles de salud y seguridad en los centros de trabajo. Denunciaron el papel sucio de la socialdemocracia, especialmente en los sindicatos, que se ha puesto de acuerdo con el gobierno de derecha. Además, subrayaron que esta lucha debe dirigirse contra el verdadero adversario, que no es otro que el propio sistema de explotación e injusticia, y llamaron a los trabajadores y al resto de las clases populares a unir sus fuerzas con el KKE, fortalecer la lucha de clases, rechazar las ilusiones sobre soluciones de gestión favorables al pueblo y luchar por una sociedad en la que los trabajadores sean los verdaderos dueños de la riqueza que producen.






