Un nuevo golpe asestaron a los agricultores el gobierno y la Unión Europea mediante la aprobación del acuerdo de “libre comercio” entre la UE y Mercosur.
Es otro acuerdo más que revela la verdadera cara de la PAC: gran aumento de los costes de producción y precios de venta irrisorios de las mercancías para proteger los beneficios de los comerciantes y fabricantes del sector agroalimentario, acelerando la destrucción de los agricultores que luchan por sobrevivir.
El acuerdo, que también ha sido respaldado por el gobierno griego, prevé la eliminación de los aranceles con los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia), lo que afecta al 91 % de los productos que exporta la UE, es decir, automóviles, productos químicos y medicamentos. Se estima que esto supondrá un ahorro de unos 4.000 millones de euros al año para los grupos empresariales, al tiempo que, en el marco de la “libertad arancelaria”, se les garantiza el acceso a energía aún más barata y a materias primas fundamentales
Es evidente que, además de la PAC, se suman nuevas presiones sobre el ingreso de los agricultores y ganaderos pobres, que tendrán que competir con las importaciones masivas de productos baratos (carne de vacuno, azúcar, miel, etc.) procedentes de América Latina. Al mismo tiempo, el gobierno aclara el objetivo del acuerdo, ya que, según afirma “crea nuevas oportunidades para las empresas exportadoras griegas”, confirmando que, en aras de los monopolios industriales y exportadores, entrega a los agricultores y ganaderos a merced de la competencia desleal.
En su comentario sobre el acuerdo entre la UE y Mercosur, la Oficina de Prensa del Comité Central del KKE destaca que:
“La aprobación del acuerdo de 'libre comercio' entre la UE y los países del Mercosur por parte del gobierno de la ND constituye otro acto hostil hacia los agricultores, ganaderos, apicultores y pescadores pobres, en un momento en que estos libran una lucha heroica en los bloqueos por su supervivencia.
En aras de los monopolios industriales y exportadores, el gobierno entrega a los campesinos pobres a la competencia desleal de productos producidos con mano de obra barata y pesticidas, hormonas, etc., prohibidos en la UE.
Esta es la verdadera cara de la PAC: por un lado, unos costes de producción enormes y, por otro, “puertas abiertas” a los beneficios de los grupos empresariales. Los anuncios de la Comisión Europea sobre los 45.000 millones de euros -anticipos de subvenciones para el período 2028-2034- son el “cebo” en la trampa para “endulzar la píldora” del expolio de los agricultores. Las afirmaciones del gobierno sobre “sólidas garantías” y la protección de los productos con denominación de origen protegida son una burla provocadora.
Este acuerdo socava directamente la satisfacción de las necesidades sociales de alimentos de calidad y baratos. El pueblo pagará más caro por productos importados de dudosa calidad, mientras que la capacidad productiva nacional se sacrifica en aras de la competencia monopolística.
Por eso, garantizar alimentos baratos y de calidad está íntimamente ligado a la supervivencia del campesinado, lo que convierte su lucha en lucha de todo el pueblo.
La aprobación del acuerdo no significa que la disputa haya terminado. La mar de luchas de los trabajadores, los agricultores y de todo el pueblo tiene el poder no solo de mitigar las consecuencias, sino también de romper todas las ataduras, anular los planes antipopulares y cambiarlo todo, imponiendo lo que es justo para la mayoría, contra los beneficios de los monopolios y los compromisos de la UE.”
