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VENEZUELA - IRÁN:Confusiones ideológicas en las “tormentas” de las guerras imperialistas

Sobre las posiciones históricamente infundadas de los representantes de la “Izquierda” europea y de la denominada “Plataforma Antiimperialista Mundial”
Date:
feb 18, 2026
optiko

Los acontecimientos en Venezuela e Irán reflejan la escalada de la agresividad imperialista de EE.UU. en la región más amplia de América Latina-el Caribe y el Golfo Pérsico, sobre la que el KKE advirtió oportunamente a los pueblos.

Nuestro Partido rechazó los falsos pretextos de los imperialistas sobre la “restauración de la democracia”, y destacó en sus comunicados las causas fundamentales, como en el caso de Venezuela, que son el control de las fuentes de energía y el predominio geopolítico en la región, en el marco de su competencia con Rusia y China. En el caso de Irán, señaló que el verdadero objetivo es imponer los planes imperialistas de Israel y EE.UU. en toda la región y, además, vinculó los acontecimientos con la creación del espacio económico y geopolítico del “Nuevo Oriente Medio” y la puesta en marcha de la “Ruta Comercial de la India” (Asia - Oriente Medio - Europa), en contraposición a la “Nueva Ruta de la Seda” china y los planes de Irán.

Al mismo tiempo, el KKE expresó en ambos casos su solidaridad con los pueblos y los partidos comunistas de los dos países, que actúan en condiciones particularmente difíciles, enfrentándose a la persecución por parte de los regímenes burgueses de sus países. Hemos subrayado que solo los pueblos tienen derecho a determinar el rumbo de sus países. Junto con otros partidos comunistas y obreros, firmamos las Declaraciones Conjuntas, que comenzaron con un llamamiento de los dos partidos comunistas, el Partido Comunista de Venezuela (1), firmada por 56 partidos, y la del Tudeh (Irán), firmada por 51 partidos (2), en las que se condena decididamente la agresividad imperialista de EE.UU. y se destaca la necesidad de que los pueblos sean quienes determinen el rumbo de los acontecimientos en sus países.

El KKE denunció la lamentable y cínica postura del gobierno griego que, en su papel de guardián del imperialismo estadounidense, adopta plenamente todos los pretextos de EE.UU., niega el derecho de los pueblos a determinar por sí mismos los acontecimientos en sus países, llegando al punto de cerrar deliberadamente los ojos ante la violación incluso del papel mojado del “derecho internacional”, al que, por lo demás, jura lealtad.

 

Nuestro partido ha destacado el caso de Groenlandia, donde se derrumba el argumento gubernamental del gobierno actual y de los anteriores gobiernos socialdemócratas (PASOK, SYRIZA) del país, que afirman que nuestro pueblo debe arrastrarse a las guerras imperialistas al lado del imperialismo euroatlántico, supuestamente para garantizar así refugios seguros. ¡En la época del imperialismo no existen tales refugios!

El Tratado de Brest-Litovsk y Venezuela

Sin embargo, junto a esta concepción, cultivada por las fuerzas políticas dominantes del euroatlantismo, existe también una parte oportunista que imagina un “eje antiimperialista” que supuestamente están formando algunos gobiernos burgueses. En su intento por documentar estas fantasías, para empujar a los pueblos hacia una supuesta “mejor” gestión del capitalismo, o incluso a apoyar al otro lado de la competencia imperialista, el eje euroasiático en formación, recurren a posiciones históricamente infundadas.

Así, el ex eurodiputado del Partido Comunista de España y actual responsable de relaciones internacionales de Izquierda Unida, Manu Pineda, afirma en un artículo que Venezuela simplemente está haciendo algo similar al “Tratado de Brest-Litovsk, firmado por Lenin en 1918 con el Imperio alemán, y el Pacto Molotov-Ribbentrop, firmado por Stalin en 1939 con la Alemania nazi”, es decir, “concesiones tácticas frente a un adversario superior, que pueden ser la clave para ganar tiempo y consolidar un proyecto histórico” (3).  

(Para nuestros lectores más jóvenes, aclaramos que con el Tratado de Brest-Litovsk, la joven Rusia soviética salió oficialmente en marzo de 1918 de la Primera Guerra Mundial imperialista, al firmar un doloroso acuerdo con el Imperio alemán y Austria-Hungría. El acuerdo, con el que se perdieron importantes territorios, como gran parte de Ucrania y los países bálticos, dio el tiempo necesario para que se consolidara el poder soviético, y se derrumbó pocos meses después, en noviembre de 1918, lo que permitió a la Rusia soviética y, a partir de 1922, a la Unión Soviética, recuperar gradualmente estos territorios hasta 1940. Además, el Pacto Molotov-Ribbentrop (agosto de 1939) permitió a la Unión Soviética ganar 22 meses para prepararse ante la inminente agresión imperialista).

Pero, ¿qué relación pueden tener estos dos acuerdos con los acontecimientos actuales en Venezuela? ¿Cómo se pueden hacer comparaciones históricamente infundadas cuando cada vez hay más pruebas de la implicación de los líderes del partido socialdemócrata gobernante y de altos cargos del gobierno venezolano en la operación militar estadounidense con la que EE.UU. secuestraron al presidente del país y a su esposa, causando decenas de víctimas, entre ellas la muerte de 32 combatientes cubanos que cumplían con su deber internacionalista y patriótico?

Cabe señalar que “la defensa antiaérea de Venezuela se basaba en un supuesto “escudo” impenetrable de origen ruso con sistemas y aviones, con misiles antiaéreos S-300V con capacidad para alcanzar objetivos a 200 km, 12 BUK-M2E de medio alcance con un alcance de 140 km y 21 aviones Sukhoi-30 equipados con misiles Kh-31A capaces de alcanzar barcos a una distancia tres veces superior a la velocidad del sonido (Mach 3+). Además, había muchos sistemas antiaéreos portátiles de corto alcance, entre ellos 5000 Igla-S rusos (...) Ninguno de ellos dio ninguna advertencia, ninguno disparó ni una sola bala, ni un solo misil “por el honor de las armas”. Incluso cuando aparecieron los helicópteros estadounidenses sobre Caracas, no disparó ni una de las cientos de armas que tenían (...) El ejército, indeciso hasta el último momento, esperó órdenes oficiales que nunca llegaron. Algunos de los líderes políticos y militares traicionaron a Maduro y a su país. Los estadounidenses declararon que llevaban tiempo en contacto con un alto cargo del gobierno”(4).

 Los acontecimientos que siguieron en Venezuela tras la intervención imperialista confirman el papel de la pecadora socialdemocracia gobernante. Sin embargo, las fuerzas del oportunismo, que insisten en fomentar el mito del llamado “socialismo bolivariano”, siguen adelante con las anteriores comparaciones históricamente infundadas.

Menos mal que el eurocomunista de la “Izquierda Unida” española no nos dijera, en su “entusiasmo” por blanquear a los dirigentes socialdemócratas de Venezuela de las negociaciones con los imperialistas estadounidenses y quitarles la etiqueta de traición, que con el Tratado de Brest -Litovsk y el Pacto Molotov-Ribbentrop, Lenin y Stalin fueron arrastrados encadenados a las cárceles alemanas, como le ha ocurrido este año a Maduro, que se ha llevado a las cárceles estadounidenses...

La esencia de su esfuerzo radica en que, de esta manera, intentan preservar las ilusiones que han difundido en las últimas décadas. según las cuales es supuestamente posible, mediante elecciones burguesas y referendos, sin el derrocamiento y la disolución de la maquinaria estatal burguesa, sin nuevas instituciones revolucionarias de poder, sin la socialización de los medios de producción, construir el “socialismo del siglo XXI”, que por supuesto no tiene nada que ver con la Revolución de Octubre y la construcción del socialismo en la URSS.

PAM: ¡La revolución islámica, la revolución más masiva del siglo XX!

La “guinda del pastel” de las declaraciones históricamente infundadas del oportunismo la puso el representante de la llamada “Plataforma Antiimperialista Mundial” (PAM), que, como hemos señalado entre otras cosas, actúa de forma provocadora y desempeña un papel sucio contra el KKE.

En un acto celebrado en Atenas el 2/2/26, D. Patelis, que en nuestro país solo representa a sí mismo, estimó que la “revolución iraní de 1979” fue “la revolución más masiva del siglo XX, por cierto, no hay ninguna revolución del siglo XX con una participación popular más masiva”.

Algunos comunistas y revolucionarios de otros países consideran que quizá la revolución más masiva del siglo XX fue la revolución cubana (1959), la primera revolución socialista en el continente americano, que inspiró a millones de personas; otros consideran que fue la revolución china (1949), que tuvo lugar en el país más poblado del planeta; algunos la Revolución de Octubre en Rusia (1917), que por primera vez abrió el camino a toda la humanidad para el paso de la evolución social a su nivel superior, el socialismo-comunismo. Todas ellas tuvieron lugar en el siglo XX, pero parece que aquí las evaluaciones y los objetivos de los representantes de la PAM son otros.

¿Qué quieren borrar los oportunistas de todo tipo?

Lo principal que los oportunistas quieren borrar, ya sean de la “izquierda europea” o del “antiimperialismo euroasiáticos”, es lo que realmente significa una revolución.

Revolución significa un cambio de clase en el poder, y eso no ha ocurrido en Irán, a pesar de la victoria de la importante revuelta anti-monárquica de 1979, que derrocó el régimen del Sha, tan odiado por el pueblo, y en la que participaron activamente los comunistas, para ser posteriormente perseguidos brutalmente por las fuerzas burguesas que prevalecieron tras la revuelta. Sin embargo, la clase burguesa iraní permaneció en el poder incluso después de 1979, cambiando el manto ideológico-político del sistema burgués y añadiéndole elementos de religión y culto.

Del mismo modo, las fuerzas del eurocomunismo, guiadas por el enfoque desorientador de la reforma gradual del capitalismo hacia el socialismo, sin romper con el capitalismo y sin la correspondiente conquista del poder por parte de la clase obrera, sino a través de las instituciones del Estado burgués y de los procedimientos parlamentarios burgueses, proceden a la identificación o comparación infundada del proceso revolucionario de construcción del socialismo en la URSS con el llamado “proceso bolivariano”, como se denomina la gestión socialdemócrata del capitalismo en Venezuela.

Frente a este “evangelio” de los “predicadores” contemporáneos del oportunismo, que enseñan el rechazo de los principios de la revolución socialista y la construcción y, como “monjes” contemporáneos en época de ayuno, llaman pescado a la carne , es necesario fomentar un frente ideológico-político.

Para que en las filas del movimiento comunista internacional no se sustituya el camino revolucionario por el parlamentarismo burgués y para que la revolución y el socialismo no se reduzcan a cambios gubernamentales de gestión burguesa.

Porque la revolución y la construcción socialista requieren la toma del poder por parte de la clase obrera, la abolición total de la relación entre capital y trabajo asalariado, la socialización de los medios de producción, el poder obrero y la planificación central de la economía.

 

Elisseos Vagenas

 

1) Declaración conjunta de los partidos comunistas y obreros: “Abajo la bota imperialista en Venezuela y América Latina!” Véase en https://www.solidnet.org

2) Declaración conjunta de los partidos comunistas y obreros: “¡Contra la intervención imperialista y por la solidaridad con la lucha del pueblo iraní!” Véase en https://www.solidnet.org

3) “Concesiones tácticas y objetivos estratégicos: de Brest-Litovsk a la Venezuela bolivariana”, Manu Pineda, artículo en https://www.publico.es/

4) “Venezuela: ¿parálisis o traición?” Nikos Toskas, general retirado, artículo en https://www.dnews.gr