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Contribución del KKE en el 24.º Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros

La Habana, Cuba, del 7 al 9 de agosto de 2026
Date:
ago 7, 2026
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Estimados camaradas:

En primer lugar, queremos agradecer al Partido Comunista de Cuba por organizar el 24.º Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros a pesar de las grandes dificultades que supone para el pueblo cubano la intensificación del bloqueo y de la agresividad de EE.UU.

Desde La Habana, Cuba, volvemos a condenar el prolongado bloqueo imperialista contra Cuba. Denunciamos todas las nuevas medidas con las que la administración de Trump intenta asfixiar al pueblo cubano, sobre todo el bloqueo energético impuesto en los últimos ocho meses.

Desde el primer momento de la victoria de la Revolución Cubana, en 1959, el KKE se ha mantenido firmemente al lado de Cuba y de su pueblo, expresando sin cesar su solidaridad. Y así seguimos hoy, con determinación. Junto con decenas de otros partidos comunistas y obreros de todo el mundo, reforzamos las iniciativas de apoyo al pueblo cubano y a todos los pueblos víctimas de las intervenciones y las guerras imperialistas, como los pueblos de Palestina, de Irán, del Líbano, etc. 

Apoyamos la lucha común de los pueblos que son los únicos responsables a decidir sobre los desarrollos en su patria, contra la barbarie capitalista y por la abolición de la explotación del hombre por el hombre. 

Hoy volvemos a estar aquí, fieles a nuestro deber internacionalista, junto al pueblo cubano, y exigimos:

  • Que se levanten todas las medidas del bloqueo económico bárbaro y genocida de EE.UU. contra Cuba.
  • Que se ponga fin a cualquier tipo de persecución contra el general Raúl Castro.
  • Que se retiren de inmediato todos los planes de agresión militar imperialista de EE.UU. contra Cuba.
  • Que se elimine a Cuba de la infame lista de “Estados patrocinadores del terrorismo” elaborada por el Departamento de Estado de EE.UU. para asfixiar económicamente a la isla de la revolución.
  • Que se levanten todas las sanciones fraudulentas que tienen en el punto de mira a instituciones y organizaciones de Cuba como el ICAP y otras.

En los últimos meses, el KKE ha puesto en marcha cientos de iniciativas, con movilizaciones masivas, actos y demás, por toda Grecia para expresar nuestra solidaridad con el pueblo cubano. Con dos grandes manifestaciones, en las que participaron decenas de miles de personas, entre ellas muchos jóvenes, frente a la embajada de EE.UU., hemos condenado la escalada de agresividad imperialista.

Con un gran acto en Atenas, rendimos homenaje a la vida y a la contribución del líder de la Revolución Cubana, el comandante Fidel Castro Ruz, uno de los grandes revolucionarios comunistas del siglo XX, del que este año se cumplen 100 años de su nacimiento.

Nuestro Partido interviene ante el Gobierno griego, el Parlamento griego y el Parlamento Europeo, y hace frente a todo tipo de ataques anticubanos y al anticomunismo de la Unión Europea.

El KKE rinde homenaje a la memoria y a la contribución histórica de Fidel, líder del Partido Comunista de Cuba y de la Revolución Cubana que fue la primera revolución socialista del continente americano y uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX. Rinde homenaje a su contribución al esfuerzo por construir una nueva sociedad y a la solidaridad internacionalista con los pueblos que luchan.

La Revolución Cubana demostró que el imperialismo no es invencible y que los pueblos tienen la fuerza de derrocar la explotación capitalista, la injusticia y la barbarie.

Fidel Castro vivirá para siempre en la memoria histórica y la conciencia colectiva de los pueblos de todo el mundo, de los oprimidos, que luchan por liberar a la humanidad de la explotación del hombre por el hombre, por la victoria final, por el socialismo-comunismo.

En su persona honramos, sobre todo, al pueblo heroico de Cuba, que desde hace 67 años ha elegido su propio camino de desarrollo en base a sus propias necesidades; resiste a la potencia imperialista más fuerte de nuestra época, el capital monopolista y EE.UU.

Todos los acontecimientos confirman que la única salida para los pueblos es el paso revolucionario al socialismo-comunismo.

Estimados camaradas:

Las declaraciones de altos funcionarios imperialistas y de los gobiernos burgueses, después del derrocamiento contrarrevolucionario de 1989-1991, sobre un nuevo mundo de paz y prosperidad que supuestamente se abría para los pueblos, han demostrado ser justo lo contrario: nuevas guerras e intervenciones imperialistas, una mayor explotación de la clase obrera a nivel mundial, un aumento vertiginoso de la pobreza relativa y absoluta, crisis capitalistas que recaen sobre los pueblos, oleadas de millones de migrantes y refugiados como consecuencia de la barbarie imperialista.

Treinta y cinco años después, la correlación de fuerzas de la lucha de clases a nivel mundial sigue siendo negativa, a pesar de los problemas del capitalismo y de la agudización de sus contradicciones. Al mismo tiempo, los propios acontecimientos ponen de manifiesto cada vez más un sistema envejecido, podrido e históricamente anticuado.

En manos del capital, las nuevas posibilidades tecnológicas, en lugar de usarse para satisfacer plenamente las necesidades sociales, sirven para aumentar los beneficios de unos pocos, los capitalistas, y para aumentar el grado de explotación, la represión y la manipulación de la clase obrera y de los pueblos. El hecho de que no se aprovechen las posibilidades científicas y tecnológicas contemporáneas sobre todo para reducir la jornada laboral general, con un aumento de los salarios, horarios fijos y la protección de la seguridad y la salud del pueblo, la satisfacción de sus necesidades educativas y la protección del medio ambiente, pone de manifiesto la agudización de la contradicción fundamental entre el capital y el trabajo.

La desaceleración de la economía internacional en los últimos años evidencia la enorme cantidad del capital sobreacumulado, que no puede recapitalizarse con una tasa de beneficio satisfactoria. La crisis económica capitalista surge periódicamente como consecuencia del funcionamiento normal de la economía capitalista. No se trata de una anomalía; está en el núcleo de funcionamiento del sistema capitalista.

En el último período, se ha vuelto a demostrar que ninguna propuesta de gestión burguesa, ya sea keynesiana o neoliberal, ninguna política fiscal y monetaria expansiva o restrictiva, puede acabar con el ciclo de la crisis económica capitalista, la desigualdad en la producción capitalista, la creación simultánea de riqueza y pobreza, es decir, con la contradicción entre el carácter social de la producción y la apropiación capitalista de sus resultados, que constituye la contradicción fundamental del modo de producción capitalista.

En este contexto, se está impulsando un giro hacia la economía de guerra y la preparación para una guerra imperialista a gran escala lo que, por un lado, da salida al capital estancado mediante inversiones en la economía de guerra y, por otro, cumple un doble objetivo: un nuevo reparto de mercados, rutas de transporte, así como inversiones sobre las ruinas de los focos de conflicto. Esta estrategia va acompañada de un aumento del grado de explotación de los trabajadores, una reducción del gasto en políticas sociales y una intensificación del autoritarismo y la represión.

Una vez más, queda claro que el gran capital está dispuesto a cometer cualquier crimen para salvaguardar su poder y aumentar sus beneficios. Por las mismas razones por las que intensifica el ataque contra los ingresos y los derechos de los trabajadores en tiempos de paz imperialista, arrastra a los pueblos al campo de conflictos bélicos. Todos los acontecimientos confirman que la única salida progresista para nuestra época es el paso revolucionario al socialismo-comunismo, el cumplimiento riguroso de las leyes científicas que rigen la revolución socialista así como la construcción de la nueva sociedad, la destrucción del Estado burgués, la socialización de los medios de producción y la planificación científica central como relación social comunista, que son herramientas insustituibles en manos del poder obrero.

Los grandes derrocamientos contrarrevolucionarios de los últimos treinta años no cambian el carácter de nuestra época. Vivimos en una época en la que es necesario pasar del capitalismo al socialismo, ya que las condiciones materiales para la organización socialista de la producción y la sociedad están maduras, a pesar de que, en bastantes casos, se ha puesto de manifiesto la falta de preparación del factor subjetivo, que estaba -y, en gran medida, sigue estando- atrapado. El carácter de la revolución no está determinado por la correlación de fuerzas; en la época del imperialismo, la revolución será socialista. La estrategia de las etapas intermedias y de transición, así como las concepciones burguesas del socialismo que lo identifican con las políticas keynesianas de “economía mixta” o con múltiples formas de propiedad -como la estatal, la capitalista, la pequeña producción mercantil, etc.- se han convertido en el vehículo de la contrarrevolución en los últimos 35 años, perpetuando el dominio de los monopolios y la explotación del hombre por el hombre.

El nuevo reparto del mundo entre los imperialistas en el siglo XXI

Ochenta años después del final de la Segunda Guerra Mundial imperialista, el peligro de una Tercera Guerra Mundial imperialista generalizada está más cerca que nunca.

El desarrollo desigual, como ley absoluta del capitalismo, provoca reordenamientos en la correlación de fuerzas entre los Estados capitalistas y las alianzas imperialistas, se agudizan las rivalidades interimperialistas, se sacuden y reordenan los ejes imperialistas y se agudizan las contradicciones dentro de los Estados capitalistas.

El factor principal que impulsa e intensifica la competencia y los conflictos imperialistas a nivel internacional es el declive del poderío económico de EE.UU. frente al fortalecimiento de China, pero también la agudización de las contradicciones entre los Estados miembros de la OTAN y la Unión Europea, así como de las contradicciones en su interior. Frente a la alianza euroatlántica tal como se ha ido formando hasta ahora, se perfila la alianza euroasiática en proceso de formación, cuyas potencias principales son China, que tiende a ocupar el primer puesto en la economía capitalista mundial, y Rusia, que sigue siendo la segunda potencia militar más fuerte.

Desde América Latina hasta Groenlandia y desde las llanuras de Europa del Este hasta la región del Indo-Pacífico, se manifiesta por todas partes la feroz competencia imperialista por el control de los mercados y los recursos naturales, las rutas de transporte de energía y mercancías, lo que ha provocado dos guerras imperialistas: una en Ucrania y otra en Oriente Medio, en las que, de una forma u otra, están involucrados un gran número de Estados capitalistas de todo el mundo. Además, hay decenas de focos de conflicto que están sumiendo a los pueblos en una sangría en beneficio de los monopolios.

En estas circunstancias, los medios diplomáticos importan cada vez menos a los Estados burgueses, mientras cobran prioridad las guerras comerciales-económicas, se intensifica la preparación militar y bélica, se aumentan los presupuestos de guerra y los armamentos, se prueban nuevos sistemas de armamento y se modernizan los arsenales nucleares, acelerándose en general la preparación de los Estados burgueses para un conflicto bélico generalizado.

La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU. refleja y ajusta las prioridades inmediatas del imperialismo estadounidense y pone de manifiesto los objetivos y planes peligrosos que los monopolios estadounidenses están llevando a cabo en el continente americano en el contexto del gran enfrentamiento con China.

En este contexto, Venezuela se convirtió hace unos meses en blanco de la intervención militar imperialista de EE.UU. para la penetración de los grupos económicos estadounidenses, contando para ello con el consentimiento de una parte del aparato estatal y de altos cargos del gobierno socialdemócrata, tal y como demuestran los desarrollos. Su objetivo es claro: explotar la enorme riqueza mineral de Venezuela en beneficio de los monopolios estadounidenses frente a sus competidores.

En Oriente Medio, EE.UU. está impulsando su plan para reconfigurar toda la región en función de sus propios intereses, convertir a Israel en un “actor” clave a través de los llamados “Acuerdos de Abraham”. El pueblo palestino se está sacrificando “a los dioses” de los planes imperialistas para el “Nuevo Oriente Medio” y la nueva ruta comercial india del IMEC, en contraposición a la Ruta de la Seda china. Tras la destrucción de Gaza y el genocidio en curso del pueblo palestino, EE.UU. e Israel están impulsando un plan para convertir la Franja de Gaza en un protectorado. Junto con otros Estados capitalistas, han creado el llamado “Consejo de Paz”, con el que pisotean los territorios palestinos en nombre de la reconstrucción para hacerse con los recursos naturales y las ventajas geográficas y explotarlos.

La promoción de los intereses monopolistas de EE.UU., Israel y la Unión Europea es lo que motiva la agresión militar imperialista que comenzó el 28 de febrero de 2026 contra Irán, un gran país capitalista que se está alineando con el bloque euroasiático en formación. La ofensiva militar de EE.UU. e Israel contra Irán, que tiene como víctima al pueblo iraní, sirve a la estrategia del “espacio vital” de EE.UU. para mantener su liderazgo en el sistema imperialista mundial, lo que está teniendo graves consecuencias para el mercado capitalista de producción y transporte de petróleo y gas natural, sobre todo debido al bloqueo del Estrecho de Ormuz, y los pueblos las están pagando muy caro. Hasta ahora, los imperialistas estadounidenses, junto con Israel, no han logrado sus objetivos declarados, el pueblo iraní está resistiendo, mientras se están llevando a cabo  negociaciones con una peligrosas escalada militar simultánea.

En la práctica, se ha demostrado que las treguas y los acuerdos temporales en el marco de la “paz imperialista”, con la pistola en la cabeza de los pueblos, preparan las nuevas fases de las guerras imperialistas.

La lucha por repartirse el botín imperialista agudiza las contradicciones incluso dentro del propio bando euroatlántico, como quedó patente en la reciente cumbre de la OTAN en Ankara. No obstante, las contradicciones entre EE.UU. y la Unión Europea en materia de comercio, aranceles, Groenlandia, la relación con China, etc., no les han impedido ampliar los enormes programas de armamento de la OTAN e intensificar la preparación bélica, que los pueblos pagarán con grandes sacrificios.

El KKE, junto con decenas de otros partidos comunistas, ha puesto de manifiesto el carácter imperialista de la guerra en Ucrania por parte de ambos bandos. El KKE ha señalado que el pueblo de Ucrania está pagando las consecuencias de las rivalidades y las intervenciones de la OTAN y la UE, que apoyan al gobierno de Zelenski, por un lado, y de la Rusia capitalista, por otro. El KKE ha destacado las responsabilidades de las clases burguesas de todas las potencias implicadas y ha rechazado sus pretextos, respondiendo a la tergiversación anticomunista y antisoviética de la historia promovida por ambas partes. Además, destacó la necesidad de que los pueblos luchen juntos y se opuso a la implicación multiforme de Grecia en la guerra por responsabilidad del gobierno de la ND y de todos los partidos burgueses que apoyan la estrategia de refuerzo del papel de la burguesía griega y defienden a la OTAN y la UE.

Algunos Estados europeos de la alianza euroatlántica han formado la llamada “Coalición de Voluntarios” para intentar sumarse en el reparto, intervenir a favor de sus propios monopolios y participar en las “garantías de seguridad”. El debate sobre la “autonomía estratégica” de la Unión Europea se está intensificando, y se están destinando cientos de miles de millones de euros a la industria bélica a través del programa ReArm Europe y otros programas de preparación bélica.

El KKE ha definido en su programa su postura y la línea de actuación frente a la guerra imperialista. No nos pondremos bajo ninguna bandera ajena; el Partido liderará la lucha obrera y popular en todas sus formas para que el pueblo, unido en un frente obrero y popular, consiga la libertad y la salida del sistema capitalista, que mientras domine trae la guerra y la “paz con la pistola en la cabeza”. Esta orientación programática plantea grandes exigencias y está ligada a la mejora general de la capacidad ideológica y política del Partido para estar a la altura de su carácter revolucionario en cualquier circunstancia. Requiere una intervención decidida y bien fundamentada en la lucha ideológica y política que se está desarrollando y que se intensificará en el próximo período. 

La clase obrera y las capas populares aliadas no tienen ningún interés en alinearse con uno u otro bando imperialista, en elegir entre bandos de ladrones. Lo fundamental para la clase obrera de nuestro país, así como para las demás capas populares aliadas, es no dejarse atrapar, bajo diversos pretextos y falsas ilusiones, por los objetivos del bando imperialista de la UE y la OTAN, en el que participa el Estado burgués griego. Es fundamental que Grecia se libere de los planes imperialistas, que se fomente el cuestionamiento y la desconfianza hacia el gobierno burgués y el Estado, que se luche por la salida de la OTAN y de la UE, y de todas las alianzas imperialistas; que se refuerce la percepción de que no hay intereses nacionales comunes entre trabajadores y capitalistas, ni tampoco en tiempos de guerra.

No hay que sacrificarse por los beneficios y las guerras de los capitalistas. En un mundo en llamas, la lucha de vanguardia e independiente de la clase obrera y del pueblo, con el KKE a la cabeza, puede salir victoriosa.

Sobre el Movimiento Comunista Internacional

Ya es conocido que la guerra imperialista en Ucrania ha provocado nuevas grietas en el Movimiento Comunista Internacional, que se enfrenta a una profunda y larga crisis ideológica, política y organizativa. Este problema tiene una enorme importancia para el desarrollo de la lucha de clases, cuya dimensión internacional es clave.

Esta situación se ha producido en un momento en que los acontecimientos han puesto de manifiesto la necesidad del reagrupamiento revolucionario del movimiento comunista, lo que defienden el KKE y partidos comunistas con los que colabora nuestro partido en el marco de la Acción Comunista Europea (ACE) y de la Revista Comunista Internacional (RCI), así como otras decenas de partidos comunistas de distintas partes del mundo.

En este esfuerzo buscamos especialmente la acción conjunta y la colaboración con los partidos comunistas y las fuerzas comunistas que cumplan los siguientes criterios:

  1. a) defienden el marxismo-leninismo y el internacionalismo proletario.
  2. b) Luchan contra el oportunismo y el reformismo, y rechazan la gestión de centroizquierda, socialdemócrata, cualquier tipo de gestión burguesa, la participación o el apoyo a gobiernos burgueses y cualquier variante de la estrategia de etapas.
  3. c) Defienden las leyes científicas de la revolución socialista. En base a estas, evalúan el desarrollo de la construcción socialista, buscan examinar y extraer lecciones de sus problemas y errores, rechazan posiciones sobre el “socialismo de mercado” o la negación de las leyes científicas de la construcción socialista a causa de particularidades nacionales.
  4. d) Condenan la guerra imperialista y ponen de manifiesto las responsabilidades de las clases burguesas de ambos bandos. Tienen un frente ideológico contra las concepciones erróneas sobre el imperialismo, especialmente aquellas que separan su agresión bélica militar de su contenido económico, se oponen a cualquier alianza imperialista. No se posicionan a favor de ningún bando en el conflicto imperialista.
  5. e) Establecen vínculos con la clase obrera, buscan participar en el movimiento sindical y en los movimientos de los sectores populares de las capas medias, tanto de la ciudad como del campo, e integrar la lucha cotidiana por los derechos de los trabajadores y del pueblo en una estrategia revolucionaria contemporánea por el poder obrero.
  6. f) No desvinculan la lucha contra la guerra y el fascismo de la lucha contra el capitalismo que los genera. Rechazan el “antifascismo” falso y los distintos “frentes antifascistas” utilizados por las fuerzas burguesas y oportunistas para atrapar al pueblo en sus planes. Tienen un frente ideológico y político contra el anticomunismo y la represión de las luchas obreras y populares.

El KKE, fiel al principio del Internacionalismo Proletario y teniendo en cuenta el carácter internacional de la lucha de clases y la necesidad de una estrategia revolucionaria unificada del movimiento comunista, lucha por la formación de un Polo Marxista-Leninista y el reagrupamiento revolucionario del movimiento comunista europeo e internacional.

¡KKE fuerte, firme en cualquier prueba, listo ante el llamamiento de la historia por el socialismo!

Con este lema, el KKE hace unos meses concluyó con gran éxito su 22.o Congreso. Estamos redoblando los esfuerzos para ajustar la acción y el funcionamiento del Partido a sus objetivos revolucionarios, su Programa y Estatutos, en la lucha por reunir y preparar a fuerzas obreras y populares para derrocar el sistema capitalista.

En este sentido, nuestro Partido actúa cada día entre la clase obrera, las capas populares y la juventud, reforzando su capacidad de responder a la lucha de clases bajo todas las circunstancias. El KKE, con su lucha ideológica y política independiente y a través de los sindicatos y otras organizaciones de masas, está al frente de todas las luchas, pequeñas y grandes, por los derechos y necesidades contemporáneas de los trabajadores y el pueblo, para reforzar la corriente que cuestiona la política dominante. Esto se manifiesta especialmente en el cambio de la correlación de fuerzas en el movimiento obrero, el movimiento estudiantil, los movimientos de agricultores pobres y de trabajadores autónomos en las ciudades.

No subestimamos la correlación de fuerzas general, que es negativa, pero valoramos objetivamente los importantes avances logrados en los últimos años gracias a la estrategia revolucionaria del KKE y al incansable trabajo de los comunistas, de miles de amigos y personas que han unido sus fuerzas con nuestro partido, para reforzar los lazos ideológicos y políticos con la clase obrera y las capas populares. Gracias a estos esfuerzos, las fuerzas con orientación de clase, a través del Frente Militante de Todos los Trabajadores (PAME), han conseguido la primera posición en el Centro Laboral de Atenas (el mayor centro laboral del país), la mayoría absoluta en los centros laborales del Pireo y Patras, en decenas de centros laborales y federaciones, y en cientos de sindicatos. También han obtenido la primera posición en la Confederación de Trabajadores del Sector Público, en la Federación Nacional de Médicos Hospitalarios y en las Federaciones Nacionales de Maestros y de Profesores de Educación Secundaria. Por quinto año consecutivo, la lista apoyada por la Juventud Comunista de Grecia ha obtenido la primera posición en las elecciones de las asociaciones de estudiantes universitarios. Gracias a la acción de vanguardia de los comunistas, se llevaron a cabo grandes huelgas y movilizaciones de todo tipo en distintos sectores y empresas a nivel nacional. La heroica lucha de los agricultores duró cincuenta y cinco días durante los cuales, siguiendo las decisiones de las federaciones y asociaciones agrícolas, bloquearon las carreteras con sus  tractores.

Hubo importantes enfrentamientos contra la política antipopular del gobierno de la ND, el capital y la Unión Europea, una confrontación con los demás partidos políticos que se alinean estratégicamente con el gobierno.

Nuestro Partido está a la cabeza de la lucha contra la implicación de Grecia en guerras y planes imperialistas, que crece constantemente con el apoyo de los partidos liberales y socialdemócratas. Son cientos las iniciativas de las fuerzas del KKE contra el envío de armamento a Ucrania, el despliegue de fuerzas de la Armada en Oriente Medio y la expansión de bases estadounidenses y de la OTAN en todo nuestro país bajo la responsabilidad de los gobiernos de la ND, del PASOK y de SYRIZA, durante el mandato de Tsipras como primer ministro, lo que demuestra una vez más en la práctica el papel pecaminoso y peligroso de la socialdemocracia, que se presenta con la máscara de “amiga del pueblo”.

Nos enfrentamos con determinación a los falsos dilemas que se plantean a través del intento de reconfiguración del podrido sistema político burgués, que abarca a todos los partidos del capital, tanto liberales como socialdemócratas, con el fin de frenar y controlar el creciente descontento popular en un contexto de guerras imperialistas, implicación de Grecia y una posible nueva crisis capitalista. Su objetivo es garantizar la estabilidad política para proteger los beneficios y los intereses de los monopolios y blindar el sistema de explotación y guerras. La postura programática del KKE de no participar ni apoyar a ningún gobierno en el marco del capitalismo es todo un logro para los comunistas, los trabajadores y el pueblo.

Estamos alerta y hacemos frente a los ataques contra el KKE, al anticomunismo en todas sus formas, a la activación de diversos centros de provocadores, a bandas fascistas criminales, a la intimidación patronal y a la represión estatal de las luchas de los trabajadores.

Así que seguimos adelante con determinación, confiando en la fuerza de la clase obrera y de sus aliados, para reagrupar el movimiento obrero y fortalecer la alianza social, que, al luchar por objetivos anticapitalistas y antimonopolistas, en condiciones no revolucionarias, constituye el germen para la formación del frente obrero-popular revolucionario en condiciones revolucionarias. Estamos seguros de que, cuanto más se pudre el mundo del capitalismo y se vuelve más agresivo, tanto más maduran las condiciones para su derrocamiento, tanto más salen a la luz sus contradicciones, la gran debilidad del sistema de explotación capitalista. Su derrocamiento vendrá como resultado de una acción consciente, combativa y organizada de los trabajadores y el pueblo, bajo la dirección del Partido Comunista. Este es el camino: difícil, exigente, pero el único que nos lleva hacia adelante. En esta lucha, el KKE estará en primera línea.