Miles de trabajadores y jóvenes participaron el viernes 27 de marzo en la gran manifestación de los sindicatos, las organizaciones de los trabajadores autónomos y de las organizaciones de masas, que comenzó del Ministerio de Finanzas para terminar ante la embajada de EE.UU.
La concentración fue una condena amplia y popular de la implicación del país en la guerra y de la propaganda gubernamental, que sostiene que el pueblo debe acostumbrarse a la imagen de los ataúdes, asimilar la “cultura de los ataúdes”. Los trabajadores del sector privado y público de todos los sectores lo dejan claro: “Ningún sacrificio por la guerra y sus beneficios”.
La manifestación comenzó con una concentración ante el Ministerio de Finanzas, mientras que una delegación de los sindicatos se reunió con el viceministro de Finanzas, T. Petralias, para presentarle sus reivindicaciones: retirada de la guerra y adopción de medidas concretas de apoyo al ingreso de la clase obrera. El representante del gobierno volvió a recurrir una vez más a la “estabilidad presupuestaria” y a que... no hay dinero para el pueblo, ante lo cual G. Stefanakis, presidente del Sindicato de Restauración de Ática, comentó que esta respuesta es una provocación cuando se disponen a destinar otros 7.000 millones de euros para el armamento de la OTAN.
Al mismo tiempo, los sindicatos desplegaron una pancarta gigante frente al Parlamento, y el centro de Atenas se hizo eco de la reivindicación: “Fuera Grecia de la guerra. Que se cierren las bases de EE.UU. y la OTAN. El pueblo no pagará los platos rotos”.
Los manifestantes marcharon hacia la embajada de EE.UU. con la pancarta de la Federación de Trabajadores de Construcción a la cabeza marcando el tono: “Ni tierra ni mar para los asesinos de los pueblos. Que se cierren las bases de muerte”.
En la concentración participó el Secretario General del Comité Central del KKE, Dimitris Koutsoumpas, quien hizo la siguiente declaración a los medios de comunicación: “Nosotros lo decimos claramente: ninguna intervención, ninguna participación. Que regresen todas las fragatas del Mar Rojo, de dondequiera que se encuentren. Que regresen las baterías Patriot. Que regresen los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas que se encuentran a miles de kilómetros de las fronteras de nuestra patria, a las que solo han jurado servir. Exigimos ahora mismo medidas significativas por parte del gobierno para aliviar la carga sobre el ingreso popular, para que puedan respirar los trabajadores, los asalariados, los profesionales autónomos, los pequeños empresarios, nuestros agricultores y el pueblo griego, basándose en las propuestas que ha presentado el KKE en el Parlamento, pero también en las reivindicaciones del propio movimiento obrero y popular y de sus organizaciones en las calles de la lucha”.










