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Sobre la indignante declaración de Ziugánov y su cobertura por los medios de comunicación griegos

Date:
abr 24, 2026
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Los diversos medios de comunicación burgueses de nuestro país no ocultaron su satisfacción, acompañada de una cierta dosis de ironía, ante la reciente y provocadora declaración de Gennadi Ziugánov, presidente del Comité Central del Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR), quien declaró desde la tribuna de la Duma rusa que hay que evitar un nuevo 1917, es decir, una nueva revolución.

En un intento por arreglar lo irreparable, la oficina de prensa del PCFR presentó el fragmento concreto del discurso de su presidente tras añadir la palabra “febrero”, a diferencia del fragmento grabado en el vídeo:

“El presidente Putin convocó recientemente al Gobierno. Hace mucho tiempo que una reunión fue tan triste y preocupante. Debería escuchar de ustedes, los representantes del partido gobernante, por qué nos encontramos una vez más en una crisis económica y productiva. Pero no ha recibido una respuesta clara a esta pregunta. Y les hemos advertido repetidamente: con este rumbo, la economía se derrumbará inevitablemente. El primer trimestre se caracterizó por una clara caída. Y ningún experto serio cree hoy que se vaya a alcanzar ni siquiera un crecimiento simbólico hasta finales de año. Todos hablan de estancamiento inflacionario y recesión. Si no adoptan de inmediato las medidas monetarias, económicas y de otro tipo necesarias, si no se corrige radicalmente el rumbo, entonces en otoño podríamos enfrentarnos a lo que ocurrió en febrero de 1917. ¡No tenemos derecho a que esto se repita! Por lo tanto, debemos tener en cuenta la experiencia histórica y tomar decisiones que se han pospuesto desde hace tiempo”.

Como es sabido, en Rusia en febrero de 1917 tuvo lugar la revolución burguesa-democrática, que derrocó al zar, y en octubre de 1917, la Gran Revolución Socialista de Octubre.

Esta declaración del presidente del PCFR fue presentada como algo inédito por algunos medios de comunicación burgueses griegos, cuando es sabido que este partido lleva años demostrando su integración en el sistema burgués y afirmando que la época de las revoluciones ha pasado. De hecho, afirma característicamente que “se ha superado el margen para las revoluciones”, y ha elaborado un programa parlamentario de muchas “etapas” reformistas hacia el socialismo, a través de gobiernos “patrióticos” y “de centroizquierda”.

Los representantes de los periódicos burgueses, que se burlaron maliciosamente de esta declaración inadmisible, son los mismos que aplauden o guardan silencio ante la prohibición de los partidos comunistas en Ucrania, en los países bálticos de la UE y las demás medidas de restricción de la acción de los comunistas en muchos países de Europa, como por ejemplo en la República Checa, Polonia, Eslovaquia, Hungría, etc. Son los mismos que querrían que en nuestro país existiera un partido similar al PCFR, alineado con las opciones de la burguesía del país y que sirviera de apoyo para impulsar las medidas antipopulares.

Es revelador que, en este discurso concreto, el presidente del PCFR volviera a respaldar la inaceptable invasión de Rusia a Ucrania y la guerra imperialista, “exonerando” de toda responsabilidad a la burguesía de su país y echando la culpa exclusivamente a “la OTAN y los anglosajones, que libran una guerra contra el mundo ruso y la cultura rusa”. Además, prestó juramentos de lealtad al presidente del país, Vladimir Putin, señalando que el PCFR “hace todo lo posible por apoyar a Putin y su estrategia y política”.

Para corroborar sus palabras, también se refirió a los “servicios” que prestó el PCFR en momentos en que el sistema burgués en Rusia se vio sacudido, dando varios ejemplos, como su participación “en el gobierno de centroizquierda de Primakov, Masliukov y Gerashchenko” (septiembre de 1998-mayo de 1999, durante la presidencia de Yeltsin), que sacó al país de la crisis capitalista, haciendo recaer su peso sobre las capas obreras y populares.

G. Ziugánov expresó además su disposición a participar de nuevo en un gobierno burgués “de centroizquierda” similar, y afirmó que: “Nuestro programa está listo. Nuestro presupuesto de desarrollo ya está elaborado. Nuestros proyectos de ley para la nacionalización de los recursos minerales, las materias primas básicas y los recursos estratégicos ya están elaborados. Su aprobación es inevitable, por mucho que se resista la oligarquía”.

Es decir, propuso una vez más una “mezcla” keynesiana de gestión del capitalismo, como hace básicamente en todo el mundo la socialdemocracia pecadora, pero también los partidos burgueses, cuando se han agotado los demás “remedios” de la economía capitalista.

A esta política sin salida de gestión de la barbarie capitalista, de su supuesta humanización, se enfrentan los partidos comunistas, que han desarrollado una estrategia revolucionaria, entre ellos el KKE, y aspiran a responder a la tarea que impone nuestra época, que es una época de transición revolucionaria del capitalismo al socialismo, que abolirá la explotación del hombre por el hombre, los callejones sin salida sociales del capitalismo, como son el desempleo y la guerra, socializando los medios de producción, con una planificación científica central y control obrero, sustituyendo el lucro por la satisfacción de las necesidades actuales de los trabajadores y el pueblo.

 

Comentario del diario “Rizospastis”, órgano del Comité Central del KKE, del 24/4/26