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Sobre la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU

La “Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU.”, publicada la semana pasada, anuncia una intensificación de la competencia y una escalada de los conflictos en todo el mundo, alimentando el conflicto con China por el liderazgo en el sistema imperialista mundial.
Date:
dic 12, 2025
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La “Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU.”, publicada la semana pasada, anuncia una intensificación de la competencia y una escalada de los conflictos en todo el mundo, alimentando el conflicto con China por el liderazgo en el sistema imperialista mundial.

Como se menciona en el texto, “queremos desarrollar el ejército más poderoso, letal y tecnológicamente avanzado del mundo para proteger los intereses nacionales vitales fundamentales de EE.UU”, así como ”detener y revertir el daño continuo que causan los factores externos a la economía estadounidense”.

Entre los objetivos se incluyen, entre otros, mantener o alcanzar la supremacía mundial en el arsenal nuclear, la economía, la base industrial, el sector energético, la ciencia, la tecnología y el “poder blando sin igual” que promueve los intereses de EE.UU. en todo el mundo.

La prioridad sigue siendo la región del Indo-Pacífico, con especial atención al mar de la China Meridional, alrededor de Taiwán. El objetivo es “mantener la supremacía militar” frente a China, para “preservar la libertad de navegación en todas las rutas marítimas críticas, garantizando cadenas de suministro seguras y fiables y el acceso a materiales críticos”.

El texto identifica a China como amenaza para la supremacía de EE.UU.: “Lo que comenzó como una relación entre una economía madura y rica y uno de los países más pobres del mundo se ha convertido en una relación entre países casi iguales”.

De hecho, a medida que China continúa armándose a un ritmo vertiginoso, la “Estrategia Nacional” señala que “el ejército estadounidense no puede ni debe hacerlo solo”, subrayando que los aliados de EE.UU. en la región deben asumir un papel más importante.

Esta referencia envía un mensaje a los Estados que mantienen relaciones económicas o de otro tipo con China (y Rusia) para que se separen del campo euroasiático que está en proceso de formación y asuman un papel más activo en la defensa de los intereses estadounidenses en la región.

En cuanto a Rusia, se señala que EE.UU. debe “restablecer la estabilidad estratégica” con ella, lo que aumenta las turbulencias en el bando euroatlántico, sobre todo en lo que respecta a la evolución del conflicto imperialista en Ucrania. Aunque con contradicciones, la estrategia del gobierno de Trump es socavar la relación estratégica entre Rusia y China.

Europa sigue siendo “estratégica y culturalmente vital” para EE.UU, pero “es dudoso que algunos países europeos dispongan en el futuro de economías y ejércitos lo suficientemente fuertes como para seguir siendo aliados fiables”. Con la nueva estrategia, EE.UU. aumenta la presión sobre sus aliados europeos para que asuman la carga de su “defensa” y, en este sentido, acepten el compromiso con Rusia.

En cuanto a Oriente Medio, los intereses vitales de EE.UU. coinciden con impedir “que cualquier potencia enemiga domine el suministro de petróleo y gas natural y los puntos por los que transitan”.

Por último, la “Estrategia Nacional” hace especial referencia al continente americano, a un hemisferio occidental en el que EE.UU. dominará por completo, “libre de invasiones extranjeras hostiles o de la adquisición de activos críticos (...) con acceso continuo a ubicaciones estratégicas clave”. Se trata de una amenaza directa a los países de América Latina y el Caribe que mantienen relaciones con China.

Recordemos que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que agrupa a 33 países, tiene estrechos vínculos con China, mientras que para países como Brasil, Perú y Chile, China es el primer socio comercial, por delante de Estados Unidos.

Esto explica en gran medida la creciente agresividad de EE.UU. hacia los países de la región, con el caso más reciente siendo el de Venezuela.

La actualizada “Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU,” es la continuación de todas las anteriores y, al mismo tiempo, un catalizador de las rivalidades imperialistas, que generan nuevos peligros para los pueblos, pero al mismo tiempo ponen de relieve la necesidad de derrocar el capitalismo podrido.

Como se señala en las Tesis del Comité Central del KKE para el 22º Congreso, “EE.UU., que aún mantienen la primacía, intentan frenar la tendencia al cambio de la correlación de fuerzas en beneficio de China (...) La política de EE.UU.  agudiza las contradicciones dentro del campo euroatlántico y conduce a un deterioro de las relaciones de EE.UU, con la UE, Canadá y Australia. Agudiza las contradicciones interburguesas también en el interior de EE.UU., que además se reflejan en los procesos del sistema político burgués (...) El agravamiento de las contradicciones interimperialistas puede ampliar las grietas existentes en el eje euroatlántico en los próximos años (...) En estas condiciones, los medios diplomáticos tienen cada vez menos importancia para los Estados burgueses y cobran prioridad las guerras comerciales y económicas, así como la preparación bélica”.

 

El artículo se publicó en la columna “Nuestra opinión” del Rizospastis, órgano del Comité Central del Partido Comunista de Grecia, el 12/12/2025.